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Alemania cree que Rajoy se equivoca de prioridades

El Mundo

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03-09-2012
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Cuando Merkel llegue el jueves a Madrid, no lo hará acompañada de expertos en mercado secundario de la deuda ni de funcionarios especializados en optimizar las emisiones de bonos, sino de una representación de empresarios de la Asociación de las Cámaras de Comercio e Industria Alemanas y de la Confederación de la Industria Alemana. «Aunque el debate público aparezca protagonizado por la prima de riesgo, el problema más grave de España es el paro, sobre todo el paro juvenil. La cooperación empresarial puede constituir una gran aportación», comenta uno de los técnicos alemanes que prepara la visita.


La canciller dirigirá un discurso a los 100 altos directivos en total, entre empresas españolas y alemanas, durante una conferencia económica que se celebrará en Moncloa. El contenido del discurso es un secreto bien guardado y Merkel lo pronunciará a la misma hora en la que el presidente del BCE, Mario Draghi, estará justificando públicamente la crucial decisión final sobre la compra de bonos españoles e italianos.

Pero lo que no es ningún secreto es que la delegación de Berlín llega con el objetivo de «dar impulsos a una intensificación de la cooperación económica que permita a las empresas apoyar de manera efectiva el curso de las reformas», según el viceportavoz del gobierno alemán Georg Streiter.

Alemania desea, por tanto, incidir en el potencial de reformas que posibilitan la creación de puestos de trabajo y actividad económica, el mismo que ha permitido a los empresarios alemanes mantener el empleo a pesar de la crisis y, como consecuencia de ello, mantener la confianza en el país y en la deuda alemana.

El Gobierno de Merkel sigue profundizando, además, en el surco del ahorro presupuestario, del que extrae la confianza de los inversores. Ayer mismo, la noticia que eclipsaba en la portada de Bild am Sonntag una entrevista con Mariano Rajoy, -ambas rendidamente por detrás de la monumental foto de la modelo Heidi Klum- era el cálculo desgranado de la última reforma de las pensiones, aprobada por el Gobierno alemán la semana pasada: «Ganando 2.500 euros brutos y tras 35 años cotizando, queda una jubilación de 688 euros al mes».

Estas son las credenciales con las que se presenta la canciller alemana ante Rajoy, junto con la entrada en superávit presupuestario anotada a finales de julio y, en el menú de la bilateral le hubiese gustado encontrar una parrilla de datos macro positivos que sus técnicos desean ávidamente examinar al detalle, en lugar de la propuesta de eurobonos en 2018 que el presidente español lanzaba en la citada entrevista.

«Alemania está dispuesta a hablar de cualquier propuesta o contribución al debate, aunque esta en concreto forzaría la celebración de un referendum en nuestro país para votar una reforma de la Constitución. Pero en todo caso, hablamos de 2018, y corremos el riesgo de despistarnos de lo inminente», valoraban ayer fuentes del Ministerio alemán de Finanzas, más preocupadas por las previsiones de evolución de desempleo en España en los próximos dos años y por la urgente decisión sobre la compra de bonos españoles e italianos por parte del BCE.

Ni Merkel ni sus altos funcionarios se permiten expresar en voz alta juicios sobre la trayectoria de las reformas españolas que supondrían una injerencia en la soberanía nacional y se limitan a hablar de resultados en cuestión de déficit, empleo y deuda pública.

Los empresarios por los que se hará acompañar Merkel en este viaje a Madrid, sin embargo, hablan sin pelos en la lengua. «España e Italia tendrían que presentar sus mejores éxitos y estrategias, en lugar de estar llamando constantemente pidiendo ayuda», ametralla Hans Peter Keitel, el presidente de la a Confederación de la Industria Alemana (BDI), que considera criticable la amplitud de la generosidad demostrada con los países en apuros por Alemania.

También Heinrich Driftmann, presidente de la Asociación de Cámaras alemana, se ha mostrado muy crítico con iniciativas de ayuda como la de la ministra de Educación, Annette Schavan, de ofrecer a jóvenes parados españoles las 101.100 plazas de formación profesional dual vacantes en Alemania, un tipo de formación estatal y gratuita, en la que la actividad de los aprendices se reparte entre la empresa y la escuela de oficios, con prácticas remuneradas. Y ambos están de acuerdo con los pasos hacia la unión política que Merkel quiere seguir empujando en Madrid. «Cada paso atrás en integración europea supone un riesgo incalculable», advierte Keitel.

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