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Primera advertencia para Obama

Primera advertencia para Obama justo el dí­a de jurar su cargo. El mensaje, nada tranquilizador, le llega desde el Wall Street Journal, portavoz de los sectores más duros de la clase dominante yanqui

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20-01-2009
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A lo largo del artí­culo, Wall Street Journal va combinando los elogios hacia las aptitudes del nuevo inquilino de la Casa Blanca con las exigencias, lo que el periódico considera las "lí­neas rojas" que, de traspasarlas o no Obama, harán o no de él un enemigo a batir. De un lado olvidarse de las polí­ticas de regulación de los mercados, aumento de impuestos o redistribución de la riqueza defendidas por el ala izquierda del Partido Demócrata. Del otro, no mover los fundamentos esenciales establecidos durante la era Bush sobre la seguridad nacional y que tienen como centro lo que en EEUU llaman "guerra contra el terror".
 Primera advertencia para Obama
A lo largo del artí­culo, Wall Street Journal va combinando los elogios hacia las aptitudes del nuevo inquilino de la Casa Blanca con las exigencias, lo que el periódico considera las "lí­neas rojas" que, de traspasarlas o no Obama, harán o no de él un enemigo a batir. De un lado olvidarse de las polí­ticas de regulación de los mercados, aumento de impuestos o redistribución de la riqueza defendidas por el ala izquierda del Partido Demócrata. Del otro, no mover los fundamentos esenciales establecidos durante la era Bush sobre la seguridad nacional y que tienen como centro lo que en EEUU llaman "guerra contra el terror".
Pero lo más significativo viene en el párrafo final del artículo. Cuando, inesperadamente y sin venir a cuento surge la figura de JFK. Aparentemente para señalar las similitudes, en cuanto a expectativas, entusiasmo y esperanza capaces de levantar ambos en el país. Pero que, a nadie se le escapa, contiene también un mensaje subliminal nada tranquilizador. Y más tratándose de gente que no tuvieron la más mínima duda, 45 años atrás, en cometer uno de los mayores magnicidios de la historia contra un presidente demasiado inmanejable por ellos.

El Diario del Pueblo de Pekín, hace balance de la guerra del gas entre Rusia y Ucrania tras la firma del acuerdo que parece definitivo (por el momento) entre ambos países. En una primera lectura, Diario del Pueblo da como ganador de la batalla al Kremlin. No sólo ha conseguido mejores precios, sino que ha embridado a las fuerzas más “díscolas” (proyanquis) de Kiev y ha demostrado su capacidad de presión y chantaje sobre la UE. Sin embargo, advierte cómo, más a largo plazo, tanto Rusia como Ucrania podrían salir perdiendo en la batalla. Si la reincidencia de Moscú en utilizar el gas como método de presión política (dos veces ya en poco más de una año) activa a la UE en buscar nuevos proveedores y rutas de suministro, lo que para Moscú supondría la pérdida de una de sus principales bazas en política exterior para recuperar su condición de potencia mundial.

Financial Times, en una muestra del más genuino pragmatismo británico (no en vano se trata de la burguesía más vieja y experimentada del mundo), alaba la decisión de su gobierno de inyectar una segunda remesa de capital en el desfalleciente mercado bancario británico. Para el portavoz por excelencia de la City londinense, la situación es tan difícil, que, afirma textualmente, “el peligro de hacer demasiado es mucho menor que el peligro de hacer muy poco”.

Para finalizar, si ayer traíamos a esta sección el memorándum del ministro de Asuntos Exteriores alemán con el que Berlín fijaba las condiciones del reforzamiento de su alianza con EEUU en esta nueva etapa, hoy traemos algo similar –aunque en este caso menos oficial, más oficioso– con respecto a Rusia. La agencia RIA Novosti publica un artículo donde, a través de distintas declaraciones realizadas estos últimos días por el presidente ruso y su ministro de exteriores, se hace explícita la agenda que Moscú quiere poner sobre la mesa de negociaciones ante Obama.
 
THE WALL STREET JOURNAL. 19-1-2009:
LA VAGUEDAD DE LA ESPERANZA

Barack Obama hace el juramento de toma de posesión hoy en medio de una expectativa y de un sentido de la oportunidad extraordinarios incluso para los nuevos presidentes. Esto es en parte debido a su origen y a la naturaleza histórica de su triunfo, en parte a nuestros apuros económicos actuales, y en parte a una nación que busca un nuevo comienzo después de las dificultades de la era Bush. La paradoja es que para tener éxito, el Sr. Obama pronto necesitará abandonar la vaguedad de su esperanza y tomar opciones a menudo difíciles, algunas de las cuales trastornarán a sus partidarios más apasionados.

El demócrata de Illinois trae aptitudes impresionantes a la Casa Blanca, especialmente la confianza en sí mismo para desempeñar la tarea (...) Sus habilidades retóricas son formidables, lo que no es una pequeña virtud en un trabajo cuya influencia dependa en gran medida del poder de persuadir. La transición del Presidente electo ha sido también más suave que la mayoría, especialmente en contraste con la de Bill Clinton en 1993. Acompaña al Sr. Obama, además, un temperamento de primera clase. Resistió las presiones de una campaña épica tan imperceptiblemente como nadie desde Ronald Reagan. Mientras que sus opositores gesticulaban en medio de tal o cual titular, el hombre de Hawai vía Harvard y Chicago nunca perdió su frescura. Esta ecuanimidad lo servirá bien en medio de las crisis por venir (..)
Con todo, pese a estas virtudes personales, permanece ese carácter elusivo, vago, en el carácter político de Obama (...) Obama ganó las primarias y después la Casa Blanca con una campaña basada en una promesa indefinida de cambio más que en una agenda clara (...)
Esta carencia de definición también ha marcado sus opciones personales. Cuando se le ha presentado la necesidad de escoger alguien de uno u otro campo, la opción política típica de Obama ha sido elegir a ambos (..)

Durante 25 años a partir del momento que la política mixta de Reagan tomó las riendas en 1983, los EEUU han funcionado con una expansión económica salpicada solamente por dos recesiones suaves. Los americanos más jóvenes han crecido acostumbrados al incremento de la renta y el crecimiento (...) y han elegido a Obama por su promesa de restaurar esa prosperidad de la clase media. El mejor servicio que puede hacer al país, y a su propia presidencia, es centrar su capital político en políticas que promuevan el crecimiento.

Pero también en estos 25 años, la coalición política del Sr. Obama ha amontonado una larga lista de ideas reguladoras y de la redistribución capaces de socavar ese esfuerzo. Los contrarios al calentamiento del planeta quieren un nuevo impuesto sobre el carbón que golpearía de forma especialmente dura el sur y el Cercano oeste (...) La portavoz Nancy Pelosi está reclamando un aumento de impuestos inmediato, incluso en medio de la recesión, para financiar una despilfarro de gastos no visto desde la gran sociedad de Jhonson. Parte del éxito de Obama dependerá encendido si él dice no a estos intereses liberales (...)

Obama puede iniciar también el camino hacia la eliminación de la agria discusión sobre seguridad nacional. Para algunos en la izquierda, la era Bush se debe cerrar con procesamientos y una vuelta al estatus quo anterior al 11-S (...) De seguir este camino, desperdiciará su capital político el nuevo presidente, y arriesgará la seguridad de EEUU.

(...) Ahora que él es responsable de la seguridad nacional, Obama está en posición para validar los programas de Bush que nos han mantenido seguros, quizás con una cierta preparación política que acalle la oposición de la izquierda a la guerra contra el terror (...)
Sabemos que Obama es inteligente y listo. Lo que no sabemos es si será capaz de tomar decisiones difíciles e impopulares en interés de la nación, y después aguantar las consecuencias. Reagan demostró su firmeza por mantenerse ante la huelga de controladores aéreos en el país y asustar a los soviéticos con sus táctica de despliegue de misiles en el exterior (...) Por lo que sabemos, el Sr. Obama no ha tenido que tomar ninguna decisión así en su corta carrera pública.

La naturaleza complicada de nuestro mundo significa que cada presidencia moderna es hasta cierto punto un salto en lo desconocido. La subida meteórica del Sr. Obama hace que sea un salto más grande que la mayoría. No sabemos si es un hombre genuino de la izquierda, o un pragmático más tradicional. Nuestra esperanza reside en que el presidente utilizará sus considerables talentos para devolver a su partido a las políticas de crecimiento, oportunidades y la defensa vigorosa de los intereses de EEUU que marcaron la última vez que el país tuvo tan grandes expectativas para un presidente demócrata: John F. Kennedy.
THE WALL STREET JOURNAL.
 
DIARIO DEL PUEBLO. 19-1-2009
¿QUIÉN ES EL GANADOR DE LA DISPUTA ENTRE RUSIA Y UCRANIA POR EL GAS?

El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, y su homóloga de Ucrania, Yulia Tymoshenko, llegaron el domingo a un acuerdo para poner fin a la disputa entre ambos países por el gas (...)

Según el acuerdo alcanzado tras una noche de negociaciones en Moscú, Rusia venderá gas a Ucrania a un precio más elevado pero garantizará un 20 por ciento de descuento durante el año 2009, mientras que Ucrania por su parte no elevará las tarifas para el tránsito de gas ruso hacia Europa durante el mismo año.

El precio del gas y el de las tarifas se calcularán según la fórmula de precios europea el primero de enero de 2010, afirmó Putin.
Parece que las dos partes han retrocedido con respecto a sus anteriores posturas (...)

Un acuerdo de tránsito propuesto por la Unión Europea (UE) la semana pasada sentó las bases para la reanudación de suministro de gas ruso a los países del bloque europeo, donde los habitantes habían sufrido escasez de gas para la calefacción durante una semana.
La empresa estatal de gas rusa Gazprom reanudó su suministro a través de los gasoductos ucranianos el 13 de enero, pero dejó otra vez de proveer gas sólo unas horas más tarde, acusando a Ucrania de bloquear el flujo de gas hacia los países balcánicos. Kiev respondió que la ruta de tránsito elegida por Rusia ponía en peligro el consumo nacional.

Presionados por la UE, Putin y Tymoshenko celebraron el sábado una reunión en Moscú, que contó con la asistencia de líderes de la UE, con el objetivo de resolver la disputa.

Los observadores locales afirmaron que Rusia parecía haber salido más beneficiado desde el punto de vista económico y político, aunque aún está por ver si el nuevo acuerdo funcionará o no a largo plazo (...)

Las negociaciones se estancaron y Gazprom cortó el suministro a Ucrania pero ofreciendo un nuevo precio: el mismo que el precio de mercado europeo, 450 dólares USA por cada 1.000 metros cúbicos, para 2009, un precio mucho más alto que el de 179 dólares USA establecido para el año 2008.

El acuerdo de fórmula para los precios se ha considerado otro triunfo de Rusia, ya que reduce el periodo provisional de tres años para los precios variables del gas y para las tarifas de tránsito hasta un nivel razonable basado en el precio de mercado, que fue acordado por Putin y Tymoshenko en octubre de 2008.

Desde un punto de vista político, ciertos analistas opinan que Moscú ha pretendido dar una lección a Kiev por los planes de éste de entrar en la OTAN. Con la disputa por las tarifas de tránsito, Rusia ha pretendido dejar claro a Ucrania que no se puede tener lo mejor de dos "mundos": ser parte del "mundo occidental", con una política hostil hacia Rusia, y conservar su competitividad económica basada principalmente en la energía de bajo coste que importa desde Rusia.

Sin embargo, tanto Rusia como Ucrania podrían salir de esta disputa como perdedores, ya que la UE podría buscar otros proveedores de energía y cambiar las rutas de tránsito, lo que podría restar importancia de forma gradual a las relaciones de la UE tanto con Rusia como con Ucrania, afirmó un socio de la oficina en Londres del bufete de abogados Withers LLP, Andrei Liakhov, citado en la página web Russian Profile.
DIARIO DEL PUEBLO.
 
FINANCIAL TIMES. 19-1-2009
UN SEGUNDO FRENTE PARA SUPERAR LA CRISIS BANCARIA

Cuando los bancos fueron recapitalizados en octubre, parecía que los gobiernos habían actuado finalmente para acabar con la crisis crediticia. Pero hace poco quedó claro, a medida que se filtraban los resultados del cuarto trimestre, que el sistema financiero estaba más dañado de lo que se había pensado.  Se pretendía que el nuevo capital que inyectaron permitiera la concesión de nuevos créditos. Pero, en su lugar, se destinó a pagar las crecientes pérdidas procedentes de antiguas inversiones. El gobierno británico hace lo correcto al realizar un nuevo intento para curar las heridas del sector.  Durante las próximas semanas, un seguro gubernamental protegerá a los maltrechos bancos frente a la toxicidad de los activos que estén generando pérdidas. Este tipo de esquema ya ha sido empleado por UBS, Citigroup y, la semana pasada, Bank of America. Las instituciones implicadas seguirían contando con valores poco líquidos, pero el gobierno se haría cargo de cualquier pérdida sufrida por el banco sobre partes específicas más allá de un límite acordado. En lo que respecta a los posibles inversores, gran parte del riesgo de estos activos quedaría en manos del Estado.

Esto complementa el actual conjunto de garantías, recapitalizaciones para los bancos afectados y nacionalizaciones para las entidades insolventes. Debería ayudar a restaurar la confianza en el sector y dar margen a los bancos para extenderse con nuevos créditos. El gobierno tiene razón, sin embargo, al asumir que esto no bastaría por sí sólo, y que el Estado debería apoyar de forma directa nuevos créditos (...)

El gobierno también tiene que estar atento a otro fenómeno. Si los bancos se han retirado por completo, no habrá ninguna entidad crediticia que se apresure a cubrir el espacio. El gobierno es la única entidad que tiene el poder financiero y el peso necesarios para superar este problema de coordinación.  En medio de esta frenética actividad, el gobierno también debe dejar claro qué está haciendo. La evidencia de crisis anteriores es que la incertidumbre es muy dañina. El tiempo no servirá como cura si los inversores tienen demasiado miedo a posibles acciones por parte del Estado como para realmente hacer algo. Unas buenas líneas de comunicación y objetivos claros son decisivos. 

Tras haber actuado con audacia en octubre, los gobiernos se han resistido a moverse de nuevo (...) Pero, ahora, nos encontramos ante una situación en la que el peligro de hacer demasiado es mucho menor que el peligro de hacer muy poco.
FINANCIAL TIMES.
 
RIA NOVOSTI. 20-1-2009
RELACIONES RUSO-ESTADOUNIDENSES: UNO DE LOS DESAFÍOS HEREDADOS

La recomposición de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos figura hoy dentro de un cúmulo de asignaturas pendientes que hereda la nueva administración del presidente norteamericano Barack Obama, unido a otros desafíos internos.
(...) el mandatario saliente, George W.Bush, dejó al rojo vivo las discrepancias con Moscú en cuanto a los planes de su gobierno de instalar un escudo antimisil (la tercera región del DAM) en Europa.

Otro serio disenso que puso en crisis las relaciones ruso-estadounidenses fue el apoyo de Washington a las aspiraciones de Ucrania y Georgia de ingresar a la OTAN, rechazado por Rusia, cuyas autoridades insisten en que afecta los intereses nacionales y la seguridad del país.
Las repúblicas ex soviéticas no consiguieron el consenso total de los países miembros del bloque occidental, pero lograron compromisos, por separado, con la Casa Blanca, interpretados por analistas como un reforzamiento de la presencia de Washington en el espacio postsoviético. De otro lado, más dependencia.

Basta recordar los sendos acuerdos de asociación estratégica que firmaron los ucranianos en diciembre con sus socios estadounidenses, por un lado, y georgianos el 9 de enero, en la capital del norteño país.
Rusia y Estados Unidos mantienen desde hace más de tres años un abismo en las posiciones concernientes a una renovación del Tratado de reducción de armamentos estratégicos ofensivos (START-1), suscrito en 1991 por los entonces presidentes Ronald Reagan y Mijail Gorbachov, y que caducará en diciembre de este año.

La versión del START-2 firmada en 1993 en Moscú nunca llegó a cumplirse como aspiraba la contraparte rusa (...)
Sobre las expectativas respecto al nuevo ocupante de la Casa Blanca, el presidente Dmitri Medvédev expresó el interés de su país en una normalización de las relaciones, "como las de socios y no de otra forma", precisó, aunque recordó que éstas se dañaron seriamente no por culpa de Rusia.

A pocas horas del cambio de timonel en la Oficina Oval, el canciller ruso, Serguei Lavrov, dijo en rueda de prensa que todo dependía de la administración de Obama y cuál sería su posición respecto a los nexos bilaterales (...)
En cuanto a los polos conflictivos entre Moscú y Washington como el escudo antimisil proyectado hacia Polonia y República Checa, Lavrov dijo que esperaba un análisis profundo del proyecto por la nueva administración.
De no aparecer la tercera región del DAM no habrá ningún "Iskander" en la provincia de Kaliningrado, apostilló el canciller en alusión a un posible desmontaje de la respuesta asimétrica del Kremlin con las baterías de los temibles misiles tácticos en la frontera más occidental de la Federación.

Lavrov instó al próximo gobernante norteamericano a revisar también otros proyectos que atañen la seguridad europea como la ampliación de la OTAN, a cuenta de Ucrania y Georgia, calificada de absolutamente artificial por el mando militar y dirigentes rusos.

A Moscú le inquieta, de otro lado, el interés cada vez más notorio de Estados Unidos en la región próxima a sus fronteras, considerada zona de histórica influencia rusa: el espacio postsoviético con el Cáucaso y Asia Central como dos áreas de atractivo geopolítico.
Más allá de la recomposición de las relaciones bilaterales, Rusia espera que el nuevo presidente de Estados Unidos acepte en la práctica la realidad de un mundo multipolar y contribuya a la tan necesaria distensión en el planeta.
RIA NOVOSTI.
 
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