Miguel Ángel Lozano

Red de Teatros Alternativos

"Están destruyendo la iniciativa y la diversidad"

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20-08-2012
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La Red de Teatros Alternativos forma parte de las decenas de organizaciones del mundo de la cultura que han plantado cara a los recortes. Los teatros independientes son un motor clave de la producción artí­stica e independiente.
 Directores de salas de la Red de Teatros Alternativos
Directores de salas de la Red de Teatros Alternativos
La Red de Teatros Alternativos forma parte de las decenas de organizaciones del mundo de la cultura que han plantado cara a los recortes. Los teatros independientes son un motor clave de la producción artí­stica e independiente.

¿Cuáles son las repercusiones de las medidas tomadas por el gobierno para el mundo del teatro?

Este es un sector que venía sufriendo un ajuste notable por lo que hace referencia a la reducción de los presupuestos públicos en cultura, que se ha notado sobretodo a nivel local. La subida del I.V.A. es la puntilla, porque además nos coge en un momento de adaptación a la crisis.

Esta medida medida no resiste una análisis mínimamente serio, ni si quiera como medida de recaudación de impuestos.

¿Y particularmente a la red de teatros alternativos?

La subida del I.V.A. tiene un impacto sobretodo en las alternativas que no apuestan por lo comercial. No solo al mantenimiento de las estructuras que hay, sino a la diversidad. Como hemos visto en el cine o en la música con el fenómeno de la piratería, al final esto afecta a las alternativas de autor. Tienen muy poco margen porque es una creación que no tiene de entrada un objetivo comercial. De hecho una parte de la actividad de las salas alternativas y los pequeños creadores tiene más que ver con la economía social, cooperativista, de pequeños creadores que trabajan con formato de empresa cuando no era su intención. Estas iniciativas siempre han tenido una intención de subsistencia, no de generar ingresos, ni beneficios. El que quiera apostar por ser un emprendedor cultural tendrá que hacerlo con algo muy comercial, porque va a ser la única manera de que los números cuadren. Y ese es un efecto perverso que va a destruir la iniciativa y la diversidad.

Precisamente, en los últimos tiempos hemos asistido a una emergencia de la creatividad respecto a las formas de financiación...

Como salas de pequeño formato, la subida del IVA nos afecta menos que a las grandes salas, que son más dependientes de los ingresos de taquilla. Las salas alternativas siempre han tenido una estructura mucho más diversa, desde el punto de vista de los ingresos. De hecho la taquilla representa un tercio de los ingresos, otro tercio es la financiación pública, que generalmente está vinculada a objetivos concretos, como participar en determinados programas. Y luego hay otro tercio, que nosotros le llamamos jocosamente autopatrocinio, que tiene que ver con actividades que los gestores de las salas realizan como empresas de gestión cultural, que redundan en beneficio del espacio pero que no son de exhibición propiamente, como una escuela, cursos de verano, campamentos, actividades formativas, la propia compañía residente que realiza exhibiciones fuera de la sala...,

Las salas habían ido adquiriendo una estructura de financiación muy diversificada que permitía, a pesar de la rebaja de los presupuestos públicos, mantenerse. Pero ahora todas las patas empiezan a flaquear. El dinero de la taquilla va a tener el impacto del IVA, el que llegaba de otras actividades ya se está recortando por la crisis, y la parte de la financiación publica también se esta recortando. Por mucha creatividad que le echemos, que es lo que nos corresponde en tiempos de crisis, nos lo están poniendo muy difícil.

A demás de someter a la gente al empobrecimiento masivo, ¿no es otro aspecto el de recortar conciencia y robar libertad?

Hay muchos sectores de la cultura que lo piensan. En muchos sectores de la cultura se está hablando de cierta venganza por el papel que tuvo la cultura con el No a la Guerra, por ejemplo. Incluso en algunos de los comentarios de los políticos destilan esos argumentos. Pero no creo que nos corresponda entrar en esa polémica. Hay que denunciar que los argumentos que utilizan son falsos. La subida del IVA no va a suponer una recaudación más allá de los costes que vaya a tener en términos de despidos y cierres de empresas. El 21% de cero es cero.

A parte la cultura debería tener un papel, desde la democracia y la ciudadanía, importante. La cultura siempre ha sido el lugar donde ocurre el debate social, donde se tiene que hablar de la crisis, de la democracia... ha sido siempre así y lo seguirá siendo, con más o menos recursos. No podrán evitar que la cultura siga reflejando lo que ocurre en la sociedad.

Otra cosa es que se haga en mejores o peores condiciones, para los profesionales y los espectadores, con una tradición adaptada a las nuevas tendencias, o que caminemos hacia una cultura episódica donde solo unos pocos levanten esa bandera. "Es un caldo de cultivo para que cualquier colectivo se sume a estas iniciativas"

Uno cuando va al médico no piensa que el médico que le va a operar es muy bueno o muy malo, confía en que existe un sistema sanitario que se ha encargado de que ese profesional tenga un nivel elevado. La cultura debería ser igual pero hoy en día no existen esas condiciones

Ya no es que digan que la cultura es un lujo, sino “ustedes paguen la deuda que los contenidos ya se los damos nosotros”.

Cuando desde las Administraciones Públicas se critica el tema de las subvenciones mucha gente no acaba de entender en qué contexto trabajan las empresas privadas culturales, como las salas alternativas. Se trabaja en una competencia con lo público a veces imposible de sobrellevar. Imagínese un panadero que tuviera en frente tres panaderías públicas que la harina les saliera más barata, pudieran vender el pan más barato, y que tuvieran un buen presupuesto todos los años. Por muy creativo que sea uno esto se sufre. Hay una penalización a los emprendedores culturales.

También es cierto que las Administraciones se han reservado la cultura porque les interesa que desde lo público, no se si tener un control, pero sí darle más importancia a los registros formales, no a temáticas más actuales que pueden incomodar. No son pocos los casos en los que espectáculos representados en salas alternativas han tenido su toque de atención por parte de la Administración. Esto ha pasado y seguirá pasando.

¿Cómo valora el camino de unidad que se ha abierto desde el 19-J?

Creo que esta cuajando una movilización social de base que no viene de ahora. Yo creo que movimientos como el 15-M pusieron en la agenda cuestiones como el papel de las entidades financieras o el déficit de democracia. Ese debate, muy propio de un movimiento social, se ha ido ampliando, y hoy gran parte de la sociedad lo comparte. La crisis económica no lo sería sin el papel de las entidades financieras, o la toma de decisiones fuera del ámbito estatal o del que hemos votado democráticamente, con un gobierno elegido por mayoría absoluta que la está utilizando para no pactar con nadie. Es un caldo de cultivo para que cualquier colectivo, con un mínimo de conciencia critica, se sume a estas iniciativas.

Dicen que no hay dinero, pero sabemos que hay mucho y el problema es quién lo tiene. ¿Qué alternativa  defienden frente a las medidas del gobierno?

Determinar cuánto dinero hay y de dónde se puede sacar es complejo, pero todos intuimos que hay más de lo que se dice y que se está recortando más de lo que se debe.

Hemos vivido una época en la que la cultura se ha manejado sin planes claros, sin objetivos a medio y largo plazo, prácticamente con una línea de ayudas y poco más. Esa falta de criterio se está viendo también a la hora de desmantelar la cultura. Si hubieran pocos recursos se tendría un plan de desmantelamiento controlado. Pero no lo han hecho ni tienen intención, porque dan a entender que en la cultura todo es prescindible.

El sector cultural ha estado predispuesto a entender la situación. Hay recortes en cultura desde hace año y medio, en comunidades autónomas de hasta el 70%, y el sector de la cultura ha sido muy cauto porque sabíamos que era una situación difícil, pero todo tiene un limite. No puede ser que hay países, como EEUU donde la cultura es un 12% del PIB, y nosotros nos veamos abocados a un porcentaje anecdótico. Cuando es un sector que mayor influencia puede tener a corto y medio plazo.

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