La Comisión Europea anuncia una recesión más dura

El mentiroso y el cojo

Durante años, el paí­s ha tenido que pagar -con bajos salarios, empleos precarios y endeudamiento con los bancos- su expansión y sus beneficios, ahora quieren que carguemos también con sus pérdidas

0
0 votos
20-01-2009
Publicidad
Ya dice el refrán que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. A finales de la pasada semana, el paí­s escuchaba atónito la rectificación de las previsiones económicas del gobierno para 2009, que echaban por tierra todos los cálculos defendidos apenas un mes antes en los Presupuestos Generales del Estado. Pero han bastado sólo unos pocos dí­as para que las nuevas previsiones se haya quedado atrás, muy atrás. Ayer, la Comisión Europea enmendaba la plana a la nuevas previsiones gubernamentales. No habrá recuperación en 2010, el déficit público estará por encima del 6% y el paro sobrepasará ampliamente los 4 millones de personas en los dos próximos años.
 El Comisario europeo de economí­a, el socialista español Joaquí­n Almunia fue el encargado ayer de hacer públicas las previsiones de la UE sobre la economí­a española
El Comisario europeo de economí­a, el socialista español Joaquí­n Almunia fue el encargado ayer de hacer públicas las previsiones de la UE sobre la economí­a española
Ya dice el refrán que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. A finales de la pasada semana, el paí­s escuchaba atónito la rectificación de las previsiones económicas del gobierno para 2009, que echaban por tierra todos los cálculos defendidos apenas un mes antes en los Presupuestos Generales del Estado. Pero han bastado sólo unos pocos dí­as para que las nuevas previsiones se haya quedado atrás, muy atrás. Ayer, la Comisión Europea enmendaba la plana a la nuevas previsiones gubernamentales. No habrá recuperación en 2010, el déficit público estará por encima del 6% y el paro sobrepasará ampliamente los 4 millones de personas en los dos próximos años.
Ya casi nadie duda que la economía española cojea gravemente. Pero todavía deben ser menos los que crean que el gobierno no miente compulsivamente. Lo vienen haciendo desde el principio del mandato. Pero la crisis les ha obligado a superarse. Hace 6 meses, para el gobierno, estábamos todavía en una “desaceleración suave”. Hace un mes, el PIB aún crecería este año más de 1 por ciento. Hace una semana, la recuperación vendría en el último trimestre de 2009 o el primero de 2010. A medida que la crisis se acelera, sus mentiras tienen menos recorrido.
El Comisario europeo de economía, el socialista español Joaquín Almunia fue el encargado ayer de hacer públicas las previsiones de la UE sobre la economía española. Según éstas, la recesión en España será más profunda y duradera que en el resto de la UE. Continuaremos en recesión en 2010 y la cifra de parados puede acercarse peligrosamente a los 5 millones.
En el centro de este tsunami, el enorme endeudamiento –no sólo público, donde ahora parecen querer concentrar la atención de la opinión pública, sino sobre todo el privado de bancos, cajas y grandes empresas que tendrán que afrontar vencimientos de su deuda en 2009 por un valor superior a los 200.000 millones de euros– que pone en cuestión la solvencia financiera de España, el hundimiento del hipertrofiado sector inmobiliario que tantos y tan jugosos beneficios ha dado a las grandes constructoras, inmobiliarias y bancos y cajas, y un crecimiento desaforado del paro, que este pasado año ha sumado a una media de casi 3.000 nuevos parados cada día.
Y por encima de todo ello, la gestión de un gobierno, el de Zapatero, cuya política económica ha estado diseñada en estos últimos 5 años para poner todos los recursos del Estado al servicio de la expansión en los mercados europeos de un selecto grupo de bancos –encabezados por el omnipotente Santander de Botín– y grandes monopolios.
En la política económica de los últimos gobiernos –y en esto no existen diferencias significativas entre los de Aznar y los de Zapatero– y el modelo de desarrollo que han impulsado hay que buscar la razón última de la profundidad y la dimensión que la crisis está alcanzando en nuestro país. Mientras el país se endeudaba hasta unos márgenes insostenibles –y por eso somos el país con la mayor deuda per cápita del mundo–, constructores y banqueros acrecentaban su volumen de negocio, multiplicaban sus beneficios hasta cotas nunca vistas y se expandían comprando empresas en los mercados europeos. Alentados y protegidos por un gobierno para el que la solidez de la economía española consistía precisamente en eso: en que los grandes oligarcas españoles –y a la cabeza de ellos su principal valedor: Botín– pudieran codearse con lo más selecto de las viejas y poderosas aristocracias industriales y financieras de Europa.
Si durante este tiempo la mayoría del país hemos tenido que pagar –en forma de bajos salarios, empleos precarios y endeudamiento con los bancos– su expansión y sus beneficios, ahora van a pretender que carguemos también con sus pérdidas. En esto, y no en ninguna otra cosa, reside la “dureza” de la crisis que enfrentamos.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad