SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

No existen rescates 'suaves'

El Mundo

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19-08-2012
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Parece claro que los mercados están descontando que España va a ser rescatada, de ahí la subida en Bolsa del Ibex de esta semana (+7,3%) y la relajación de la prima de riesgo por debajo de los 500 puntos básicos. Los países, como las empresas y las personas, necesitan financiación para poder mantener una actividad económica determinada. El rescate de un país viene cuando la credibilidad del país en cuestión se ve mermada hasta el punto de que esa financiación se hace tan cara que es inviable a medio plazo. En ese momento es cuando se lanza el S.O.S.
Lo importante a la hora de solucionar este grave problema no es el rescate en sí sino determinar cuál es la causa que ha provocado que se dispare el coste de financiación para poder ponerle solución. De esta manera, el rescate puede conseguir su propósito que no es otro que facilitar apoyo financiero durante un periodo de tiempo concreto a un país con el crédito estrangulado para darle margen hasta que consiga poner sus cuentas a punto y pueda volver a financiarse por sí solo en los mercados.
Es preciso aclarar la diferencia entre el posible rescate a España y el de Grecia y Portugal. Estos dos países fueron rescatados sin haber tomando medidas previas que lo evitasen. Es decir, no empezaron a corregir sus desequilibrios hasta después de ser rescatados. En esto, España juega con ventaja dado que, pese a que quedan muchas cosas por hacer, ya ha tomado medidas drásticas en ese sentido de manera anticipada. Quizá por eso la reacción de los mercados ha sido muy diferente.
Si volvemos la vista atrás vemos que la rentabilidad de los bonos tanto griegos como portugueses se disparó al anunciarse sus respectivos rescates y, de hecho, todavía hoy siguen en niveles nada aceptables para países de la Eurozona. La reacción de los mercados hacia España está siendo totalmente diferente: tanto renta fija como renta variable mejoran con los rumores de un rescate suave que podría solicitarse en septiembre.
No nos engañemos, no existen los rescates suaves, vendrán exigencias duras que lastrarán el crecimiento de la economía a corto o medio plazo. El rescate en sí no hará que España vuelva a ganarse la credibilidad de los inversores.
El rescate es sólo tiempo, muy caro por cierto por las condiciones que se exigirán para recibirlo, y hay que usarlo para corregir los desequilibrios que sufre el país y que desincentivan la inversión en el mismo. Ahí radicará el éxito o fracaso del mismo, en la capacidad para usar ese tiempo de la manera óptima y arreglar los excesos cometidos durante muchos años. Cuidado con septiembre porque podemos ver muchas decepciones.
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