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Nueva fase: la UE quiere 'sangre autonómica'

El Mundo

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29-07-2012
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«Ojalá se rebelen incluso las nuestras, porque hacen falta argumentos políticos para poder intervenir alguna, que es lo que nos están pidiendo», ironiza un miembro del Gobierno en vísperas de la reunión que mantendrá mañana Mariano Rajoy con los barones autonómicos del Partido Popular. El euro ha entrado en una nueva fase tras las parolemagiche del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, sobre que hará «todo lo necesario» para defender la moneda, pero pinta mal para las comunidades autónomas. Después de su gira por Berlín y París de esta semana, el ministro de Economía, Luis de Guindos, está pasando el mensaje a los barones de que continúa el escándalo europeo por el descontrol autonómico. La perspectiva de que este año, y una vez más, incumplan el objetivo de déficit en más de 10.000 millones de euros y de que tengan que acudir en masa al fondo autonómico de rescate, porque necesitan liquidez por valor de 26.376 millones para llegar a final de año, impacienta en Bruselas.

Angela Merkel y François Hollande han acordado que no hay el billón largo de euros para rescatar a España e Italia, pero que tampoco conviene desintegrar la Eurozona más allá, si es inevitable, de Grecia. Por tanto, hay que poner en marcha un Plan B alternativo al actual de la cascada de rescates a la portuguesa. Merkel no ganaría unas elecciones ya el año que viene pidiendo a su Parlamento 400.000 millones para Mariano y otros 700.000 para Mario. Así que adiós a ese tipo de rescates.

Pero tampoco las ganaría si el fondo europeo de estabilidad y el BCE compran deuda sureña y ayudan a Mario&Mariano gratis, by the face, sin que hagan más aún de lo que ya están haciendo. Si en su momento el Eurogrupo reclamaba una señal de contundencia en el sector bancario español como la nacionalización de Bankia -aunque la querían menos atropellada- ahora piden sangre autonómica. Reclaman menos palabras mágicas de Cristóbal Montoro sobre que se van a enterar las autonomías y van a ser intervenidas para pasar de una vez a los hechos.

En Bruselas no ha pasado inadvertido que la solemnidad con la que el ministro afirmó el pasado 12 de julio que se iniciaban los trámites de intervención, al haberse detectado que «varias comunidades» presentaban el riesgo de «desvío en el déficit» se convirtió días después en un «simple chequeo» de cifras con una decena de regiones con «conclusión positiva». Es fuerte sacar tarjeta amarillaa Cataluña y amenazarla con multa e intervención. También es duro actuar con nada menos que Castilla-La Mancha, que preside la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. Son las típicas decisiones que dan alergia a Rajoy.


Por cierto, que mucha exigencia catalana de pacto fiscal y, según las entregas a cuenta para 2013, Esperanza Aguirre recibe 4.000 millones menos del sistema de financiación que Artur Mas, lo que es proporcionalmente muy discriminatorio. Pero el conflicto inmediato para Rajoy es otro: intervenir autonomías y no sólo por Merkel, el BCE o los mercados. Que pregunten al presidente de Seopan, Baldomero Falcones, o de Unesa, Eduardo Montes, sobre qué piensan sus constructoras o eléctricas -destacados acreedores de las autonomías- sobre si conviene dar ya algún escarmiento para dar credibilidad al sistema. Y más desde que los barones tienen el tupé de decir que pedir rescate al fondo de rescate no significa pedir rescate.

El problema es que, si no hay sangre autonómica o incluso aunque la haya, Rajoy puede verse obligado a otra humillación tras la del rescate bancario y es requerir oficialmente ayuda a la UE para que se adquiera deuda española en las difíciles subastas del otoño. Monti también, y con más motivo, de ahí la trascendencia de la visita del italiano a Moncloa este jueves para intentar cerrar filas ante el norte. Mario&Mariano no deben perder de vista que cualquier duda nos devolvería al miércoles, en el que la prima de riesgo tocó el récord de los 650 puntos básicos.

Atención, por ejemplo, a la dura intervención del chief economist de CEOE, José Luis Feito, ante la patronal el pasado día 19. Asustó al asegurar que Montoro llevaba este año el déficit «¡camino del 8%!» frente al 6,3% que permite ya como máximo la UE. Dijo que hay inexplicables desvíos presupuestarios y lamentó que el Gobierno se haya apoyado «una vez más» en subidas de impuestos, en vez de en recorte de gastos, y siga sin recuperar la confianza perdida por Zapatero.

También fue significativa la reunión del consejo de gobierno de Farmaindustria del martes, que no sólo agrupa a los presidentes de las principales empresas farmacéuticas españolas, como Jorge Ramentol, Jorge Gallardo o Antoni Esteve, sino a los de filiales de multinacionales de la talla de Roche, Novartis o Pfizer. Se felicitaron de que Montoro había logrado con el fondo de proveedores que cobraran los ¡6.300 millones! adeudados al sector, pero que el futuro no estaba garantizado y que, al contrario, había que ir estudiando, «por si acaso», el impacto en los precios de los fármacos de la devaluación que supondría la salida de España del euro. Por eso mismo hay economistas que sostienen que tras un rescate no conviene salir del euro. En todo caso, antes porque lo que se adeuda al Eurogrupo se devuelve en euros y las nuevas pesetas valdrían, al menos, un 40% menos. Por tanto, los 100.000 millones por la banca se convertirían ya en casi el doble en pelas. No, hay que seguir en el club y ojalá Draghi asegure, queridos lectores, un verano sin infartos añadidos.

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