SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

A Rajoy sólo le queda una carta: el ajuste radical

El Mundo

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10-07-2012
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PASÓ EL «trascendental» Consejo Europeo de finales de junio, con sus importantes decisiones sobre la unión bancaria en la UE, y la prima de riesgo española siguió instalada en el entorno de los 500 puntos básicos, nivel crítico que pone en peligro la capacidad de financiación del Estado si se mantiene en el tiempo. Pasó la reunión «clave» del BCE del jueves en la que se decidió una rebaja de los tipos hasta el 0,75% y tanto el riesgo-país como la rentabilidad del bono a 10 años respondieron a la medida con nuevas subidas.

Ayer, a modo de colofón a esas decisiones, y coincidiendo con la también esperada reunión del Eurogrupo, el bono cerró por encima del 7% y la prima, en 574 puntos básicos. Fue el mismo día en que el Gobierno confirmaba por boca de Montoro la pronta subida del IVA, escudándose en el elevado fraude que soporta ese impuesto. Y ayer también conocimos que la UE va a retrasar un año a España, hasta 2014, la consecución del déficit público del 3% del PIB, lo que sin duda supone un cierto alivio de la presión sobre las reformas que soporta el Gobierno.

Pero ni siquiera esas dos noticias que a priori deberían haber sentado bien en los mercados sirvieron para relajar la inaguantable tensión sobre la deuda. Porque, como dijo Draghi ayer en el Parlamento Europeo, «la profundidad de las reformas que necesita cada país dependerá de los desequilibrios económicos acumulados en los últimos años». Esto significa que al Gobierno no le queda más remedio que enfrentarse ya a ese ajuste radical que de verdad debería conseguir cuadrar las cuentas de las administraciones. La reforma del sector público es la única medida de calado que aún no ha puesto en marcha el Gobierno y la precaria situación financiera de autonomías y de ayuntamientos no deja lugar a más demoras.

Porque, tras la cumbre de junio, la reforma del sector financiero parece más encarrilada. Anoche, además, el Eurogrupo dio otros pasos para apuntalar esa reforma, como el establecimiento de una quita del 30% a los poseedores de participaciones preferentes de las entidades nacionalizadas o la creación del banco malo en el que aparcar los activos tóxicos.

Rajoy explicará mañana en el Congreso el nuevo programa de ajuste del Ejecutivo. Nadie entendería ya que no acometiera a fondo esa reforma de la Administración Pública que se le pide desde las instancias europeas. Cerrar las empresas públicas inservibles, privatizar o eliminar servicios innecesarios como las televisiones autonómicas, acabar con la duplicidad o triplicidad de funciones en los distintos estamentos, establecer planes eficaces de recorte de gastos en los organismos públicos, reducir el número de ayuntamientos, eliminar las diputaciones,...

Que el volumen de las nóminas públicas haya aumentado un 1,2% en el primer trimestre sobre el mismo periodo del año anterior muestra que los planes realizados hasta la fecha no han dado resultado. Por eso, a Rajoy sólo le queda el arma de ese ajuste radical, junto con la reducción del gasto en pensiones y en las prestaciones por desempleo, para luchar contra la prima de riesgo.

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