SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Rajoy ha esquivado bien el KO, ahora debe ganar el combate

El Mundo

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01-07-2012
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ESPAÑA salió el viernes en Bruselas de una situación límite. Si bien es cierto que mucha de la letra pequeña de los acuerdos aún está por escribir, Rajoy y Monti consiguieron sacar de la cumbre algo intangible, pero que enseguida han sabido valorar los mercados: la consideración por parte de los países del euro de que la sostenibilidad de la deuda de España y de Italia tiene un valor estratégico y concierne a todos.

Rajoy movió bien sus piezas, insistiendo en la línea trazada por su ministro Guindos de que éste era un momento crucial en el que el futuro del euro se estaba jugando en España e Italia. Y escenificó bien su plante asociándose con Monti. Su recurso al derecho de veto para que no se adoptara ninguna decisión sin antes solucionar el problema de la falta de liquidez, que se concretó en el órdago «aquí no se aprueba nada hasta que se apruebe todo» verbalizado por el primer ministro italiano, tuvo el efecto deseado.

Habrá quien pueda decir que el éxito de la misión de Rajoy estaba cantado, porque la alternativa equivalía a dejar sin financiación a la tercera y a la cuarta economías de la Eurozona, algo que Bruselas no podía permitirse en ningún caso. Pero la confidencia que hizo durante una de sus conversaciones preparatorias planteando las consecuencias de un eventual fracaso -«o lo solucionamos o el lunes nos sacan del despacho», dijo- indica que Rajoy era consciente de que su propia continuidad al frente del Gobierno estaba en el aire. La prensa anglosajona, poco proclive a regalarle los oídos al presidente español, le ha considerado «el auténtico ganador» de la reunión del Consejo Europeo. La imagen es fundamental y esta vez Rajoy ha salido bien en la foto.

Ahora bien, la situación de fondo sigue siendo la misma que hace una semana. Se ha aligerado momentáneamente la presión sobre la deuda al mejorar las condiciones del préstamo europeo para capitalizar nuestros bancos, pero eso sólo sirve para ganar tiempo. Porque hasta llegar a que el BCE se convierta en supervisor de la banca europea y pueda capitalizar directamente a las entidades pueden transcurrir bastantes meses.

Por eso, si antes no se consiguen sentar las bases para recortar el déficit, España regresará al precipicio. De ahí que «las medidas difíciles» anunciadas por Rajoy y que sólo pueden traducirse en subida de impuestos y nuevos recortes sean la única salida. España ha esquivado el KO, no ha besado la lona, pero el combate continúa. Y para ganarlo serán necesarios más sacrificios, y también ejemplaridad por parte de quienes gobiernan.

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