SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Aquel a quien beneficia el crimen, es el asesino

El Mundo

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21-06-2012
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HAY CORRIENTES subterráneas en la macroeconomía que juegan siempre a favor de los tiburones. El euro amenazaba al dólar como moneda internacional de referencia. Ya no. Después del zarandeo al que lleva sometido desde hace dos años, la moneda común europea ha quedado relegada. Rusia, China e India atesoraban una parte de sus reservas en euros. Se están desprendiendo de ellos. Ni Ahmadineyad ni Chávez se atreven ya a solicitar como hace años que el precio del petróleo se fije en euros. El dólar ha salido beneficiado de la crisis y le ha ganado la partida al euro. Obama puede seguir imprimiendo billetes que repercutirán en la inflación pero que resolverán para Estados Unidos los problemas a corto plazo. Paul Krugman ha explicado sagazmente la tortuosa maniobra. Y Nouriel Roubini en su bestseller escrito junto a Stepehn Mihm, Crisis economics, desmenuza con avidez indisimulada a quien ha beneficiado el aguacero que nos ha calado hasta los huesos.

Sobre la prima de riesgo juegan también las corrientes subterráneas de la macroeconomía. Preguntarse a quien beneficia la escalada que España e Italia padecen resulta obligado. El cui prodest tiene sencilla respuesta, la tiene. Si un Banco recibe dinero al 1% y lo coloca al 7% en España e Italia, el negocio es de tan grueso calibre que procurará mantenerlo. Se argumentará enseguida con la advertencia del riesgo. Pero ¿qué riesgo? España ha pagado siempre intereses y principal de su deuda soberana. Lo hicieron incluso entre 1936 y 1939 los dos bandos que ensangrentaron al país durante la guerra incivil. No hay peligro real. La prima de riesgo española no debería superar los 150 puntos. Padecemos una especulación interesada. Los inversores cobrarán lo estipulado en los bonos españoles. Cui prodest. ¿A quién beneficia la situación actual? Para Alemania es muy cómodo financiar su deuda con bonos a menos del 1% mientras España tiene que pagar el 7%.

Existen fórmulas económicas para desembarazarse de la soga que nos asfixia sobre el cadalso de la crisis. Los que se benefician del interés que pagamos harán todo lo posible por prorrogar la situación. Mariano Rajoy tiene que enfrentarse abiertamente con el acoso, denunciar las maniobras subterráneas, fracturar la especulación y abandonar esa política merengosa y genuflexa que solo conduce al estrangulamiento de la economía española. La respuesta a la escalada de la prima de riesgo no solo es económica, es política. Y el Gobierno del PP, respaldado por la mayoría absoluta parlamentaria, dispone de musculatura suficiente para enfrentarse con las especulaciones nacionales e internacionales. Lo que no se puede hacer es continuar dando largas a la situación y aplazar las cosas con parches que ni siquiera son pan para hoy y sí mucha hambre para mañana. A Mariano Rajoy le convendría asistir en Mérida a una representación de la Medea de Séneca. Allí escucharía la pregunta y la respuesta que debe presidir su relación con Angela Merkel: cui prodest scelus, is fecit [Aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido].

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