Ciencia

Astronomí­a: Lunas aptas para la Vida

El ser humano a lo largo de la historia siempre ha mirado al cielo intentando responder esta eterna pregunta ¿estamos solos?

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19-01-2009
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La pregunta que se hacen los cientí­ficos y es de interés general a toda la Humanidad y si no podemos observar el éxito que tienen las pelí­culas de ciencia ficción. Aunque a veces la ciencia ficción es una fuerza que empuja la curiosidad de la gente por la ciencia en general no debemos confundir ciencia y ciencia ficción pues no todo lo imaginable es posible. La pregunta que se hacen los cientí­ficos y es de interés general a toda la Humanidad y si no podemos observar el éxito que tienen las pelí­culas de ciencia ficción. Aunque a veces la ciencia ficción es una fuerza que empuja la curiosidad de la gente por la ciencia en general no debemos confundir ciencia y ciencia ficción pues no todo lo imaginable es posible.
En 1995 Michel Mayor y Didier Queloz descubrieron mediante métodos de detección indirectos el primer planeta extrasolar orbitando una estrella en la secuencia principal. Desde entonces se han sucedido en ritmo creciente los descubrimientos de nuevos planetas, superando con creces la cifra de 300 en la actualidad de los cuales 30 están en la zona habitable. Para los astrónomos un planeta extrasolar o exoplaneta, es un planeta que orbita una estrella diferente al Sol y que, por tanto, no pertenece al Sistema Solar.

La mayoría de estos exoplanetas descubiertos son gaseosos gigantes del estilo de Júpiter, planetas que no son muy propicios para la vida, aunque ya hace mucho tiempo hubo algún científico que propuso que incluso en estos planetas era posible la vida. El ser humano busca más bien verse reflejado en el Cosmos y busca algo similar a la Tierra y vida similar a la suya, después de todo es el único ejemplo de vida que conoce.

El método tradicional de detección de exoplanetas, o al menos uno de ellos, era calculando su velocidad radial. Este método se basa en el Efecto Doppler. El conjunto estrella y planetas se desplaza por el espacio según lo que se denomina velocidad propia del centro de masas. Si la estrella no tiene planetas el centro de masas (CM) corresponde al centro de la estrella en cualquier instante. Sin embargo un sistema planetario causa pequeñas variaciones en la posición de su estrella desplazándose alrededor del CM. El movimiento será circular o elíptico si sólo existe un planeta y más complicado si existen varios. Las oscilaciones de la estrella pueden detectarse mediante leves cambios en las líneas espectrales según la estrella se acerca a nosotros (corrimiento hacia el azul) o se aleja (corrimiento al rojo). Este método ha sido el más exitoso en la búsqueda de nuevos planetas.

¿Por qué buscar lunas de exoplanetas?

Pues la respuesta es sencilla: estos planetas gigantes descubiertos impiden la presencia o formación de cualquier otro planeta cerca debido a su campo gravitatorio. Sin embargo, un planeta gigante puede tener satélites naturales de un tamaño comparable al de la Tierra.
David Kipping, un astrofísico de University College London, ha desarrollado un método para detectar estas lunas. Al igual que un tirón gravitatorio produce oscilaciones de la estrella alrededor de la cual gira, las lunas deben afectar igual a los planetas gigantes. Según sus cálculos no solamente se podría confirmar si el planeta tiene luna, sino además calcular su masa y otros parámetros. Según el nuevo método, midiendo las variaciones en la posición y velocidad del planeta que pasa por delante de la estrella se puede obtener información suficiente como para detectar lunas rocosas de tamaño terrestre.

Es sorprendente que se pueda obtener tanta información con tan pocos datos y además teniendo en cuenta que estamos hablando de Sistemas Solares que jamás veremos.
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