Rusia y Lukoil en España

"Salto cualitativo" ¿para quién?

El embajador de Rusia en España, Alexander Kuznetsov, ha afirmado que la posible entrada de la petrolera rusa Lukoil en el accionariado de Respol YPF supondrí­a un "salto cualitativo" en las relaciones entre ambos paí­ses.

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19-01-2009
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Kuznetsov, en una entrevista con Efe, señaló que "Si Lukoil llega al mercado energético español, serí­a bueno para nuestras relaciones. Serí­a un paso cualitativo en el desarrollo de nuestras relaciones económicas". La cuestión es, "salto cualitativo" ¿pero para quién? Kuznetsov, en una entrevista con Efe, señaló que "Si Lukoil llega al mercado energético español, serí­a bueno para nuestras relaciones. Serí­a un paso cualitativo en el desarrollo de nuestras relaciones económicas". La cuestión es, "salto cualitativo" ¿pero para quién?
El 20% del paquete de Repsol que tiene la constructora Sacyr Vallehermoso podría ir a parar a la mayor petrolera rusa, Lukoil, en su interés de mayor expansión a la UE.
España importa ya de Rusia casi una cuarta parte del petróleo que consume, pero nada de gas natural, al no haber conexiones entre ambos países. Sin embargo, al hacerse con parte de Repsol, Rusia pondría un pie en el control del acceso Sur del gas a Europa. Repsol tiene el 30% de acciones de Gas Natural, lo que le permitiría a Lukoil, hacerse con el control de una parte de la distribución interna del gas español y poder utilizar, en el futuro, sus gasoductos y vías de distribución para el resto de Europa.
Actualmente el abastecimiento de gas a Europa sólo tiene dos entradas. Por el norte, vía completamente controlada por Rusia, no sólo por ser el mayor productor de gas sino por tener el pleno dominio de los canales de distribución. La parte sur, por Libia y el sur de Argelia, donde España tiene una parte del gasoducto y está construyendo nuevos canales de aprovisionamiento por vía submarina.
Por tanto, con su entrada a España, Rusia sumaría al control pleno del norte, poner un píe en la otra única vía de entrada del gas a Europa, por el sur.
Efectivamente, un salto cualitativo para Rusia en el control estratégico del mercado del gas a Europa. Expansión y mayor dependencia de los países europeos, cuyas posibles consecuencias futuras habría que leer a la luz de los resientes incidentes con Ucrania.
Pero este no es el único aspecto a  considerar.
La entrada de Lukoil a Repsol le permitiría hacerse con parte del control que la petrolera española tiene en el mercado iberoamericano, de gas y del petróleo.
Durante el 2008 la región le reportó a Repsol el 65% de su resultado de explotación, con 5.000 millones de euros. El 90% de las reservas de petróleo y gas de Repsol se encuentran el Cono Sur, así como el 95% de su producción.
La inversión de Repsol en la zona alcanza en los últimos 10 años los 35.000 millones de euros, más del 60% de todo lo invertido por la compañía en todo el mundo.
Iberoamérica, precisamente, es una de las zonas de mayor interés actual para Rusia. Tal como lo ha manifestado el presidente, Dimitri Medvedeven, durante su resiente visita por varios países de la región.
Por ello, Rusia ha lanzado una auténtica ofensiva diplomática, económica, política y militar, en una región que considera “vital” para sus intereses estratégicos.
Hacerse con parte del mercado energético iberoamericano, a través de Lukoil, efectivamente, supondría también un salto cualitativo para sus proyectos estratégicos.
Sin embargo, en la medida que supondría saltos cualitativos hacia adelante para Rusia, lo serían para España, pero hacia atrás.
Darle a Rusia una buena parte del control económico y político de una de las principales industrias estratégicas españolas tiene muchas e importantes previsibles consecuencias. 
No sólo aumenta la dependencia energética de nuestro país sino que condiciona gravemente, de entrada, su posible desarrollo productivo e industrial.
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