Internacional, Paquistan y el conflicto con India

Pakistán en el punto de mira de EE UU

India entabló discretos contactos con China y Arabia Saudita para presionar a Pakistán con la finalidad de que actúe con mayor energí­a contra los terroristas en su territorio.

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19-01-2009
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Islamabad se ve presionado a reprimir a Lashkar-e-Taiba, el grupo miliciano poscrito al que la India acusa de los ataques de noviembre que dejaron 164 muertos en su capital comercial. Islamabad se ve presionado a reprimir a Lashkar-e-Taiba, el grupo miliciano poscrito al que la India acusa de los ataques de noviembre que dejaron 164 muertos en su capital comercial.

La India ha exigido a Pakistán que lleve a cabo una acción contundente contra el LeT, grupo al que acusa de los atentados de Bombay, y ha pedido el desmantelamiento de su estructura en el paí­s.

India entabló discretos contactos con China y Arabia Saudita para presionar a Pakistán con la finalidad de que actúe con mayor energí­a contra los terroristas en su territorio.

El secretario de Defensa Robert Gates, confirmado en su cargo por Barack Obama y ardiente partidario de la revisión estratégica de Washington en Medio Oriente, piensa que el objetivo próximo debe ser Asia Central (Afganistán y Pakistán)

Islamabad se ve presionado a reprimir a Lashkar-e-Taiba, el grupo miliciano poscrito al que la India acusa de los ataques de noviembre que dejaron 164 muertos en su capital comercial.

El jueves, el ministerio del Interior pakistaní­ dijo haber arrestado a 71 personas vinculadas con el grupo y tener bajo vigilancia a otras 124, a quienes se exige comunicar a la policí­a cada uno de sus movimientos.

Además de las detenciones, las autoridades paquistaní­es ordenaron el cierre de cinco centros de entrenamiento, 20 de sus oficinas, 94 escuelas, donde se enseñaba el Corán, dos bibliotecas, así­ como la clausura de medios impresos y sitios web usados por el grupo.

El primer ministro indio Manmohan Singh expresó esperanzas de que Pakistán tome ''todas las medidas correspondientes contra quienes planearon, organizaron y ejecutaron este horrible crimen'' y ``exhortó a las autoridades paquistaní­es a revelar completamente todos los hechos relativos al caso sin intento de denegación''.

Los comentarios de Singh se inscriben en las crí­ticas casi diarias del Gobierno indio a Pakistán, que indican que Nueva Delhi está cada vez más frustrado por lo que ve como lentitud de Islamabad para identificar y arrestar a los organizadores del ataque.

El diario estadounidense 'The Wall Street Journal' publicó ayer que al menos unos de los lí­deres del LET, Zarar Shah, que fue detenido a principios de este mes en Cachemira por las autoridades paquistaní­es, confesó la implicación de su grupo en los atentados.

Por otro lado, el ministro de Exteriores indio consideró que la presión que está ejerciendo Estados Unidos para que Pakistán actúe frente a los autores de los atentados no ha producido "resultados tangibles" hasta ahora.

India y Pakistán se enfrentaron en tres guerras desde 1947 y en 2001 estuvieron a punto de iniciar otro conflicto después de que se produjera un atentado contra el Parlamento indio que fue atribuido a la organización Lashkar-e-Taiba (LeT), activa en la región de Cachemira.

El electo presidente Obama, rodeado de un equipo en el que abundan los halcones que eligió, ha reiterado su intención de convertir a Afganistán en centro de la llamada lucha antiterrorista, lo cual ha creado ya un conflicto con Pakistán por los bombardeos estadounidenses de su territorio. Ha mencionado a Cachemira como foco terrorista y todo indica que la intervención militar de EE.UU. se desplaza hacia el sur de Asia

Esto confluye con los objetivos del partido indio de la guerra, el Bharativa Janata (PBJ) -versión nacionalista del hinduismo tradicional-, que propugna una alianza más estrecha con EE.UU. y que probablemente gane las elecciones del 2009 por el fracaso del Partido del Congreso en el gobierno actualmente.

El énfasis de Obama en Pakistán no es gratuito: el paí­s limita con Irán, Afganistán, India, China y no está lejos de las ex repúblicas soviéticas ricas en petróleo y gas natural. Por otro lado, una fuerte presencia militar estadounidense en Afganistán serí­a una advertencia para China y Rusia, que tienen fuerte influencia en la región. Ambos movimientos, además, fortalecerí­an el cerco a Irán.

EE UU desde la caí­da de Musharraf, parece ver cada vez con mejores ojos una intervención mas directa sobre Pakistán, el proceso de balcanización parece ser la alternativa que preparan. El que los aparatos de estado de EE UU como el FBI y La CIA señalen directamente a Pakistán parecen ir en esa misma dirección.

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