Solbes carga contra los trabajadores el coste del plan de rescate de la banca

Obligándonos a pagar el banquete de otros

Para que Emilio Botí­n pueda celebrar otro éxito la próxima nochevieja, es necesario un nuevo traspaso de rentas desde los bolsillos de los trabajadores a las cuentas de resultado de los bancos

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18-01-2009
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"Vivimos una situación insólita; vamos a algo muy excepcional". Al dí­a siguiente de anunciar la peor recesión en cincuenta años, Pedro Solbes recalca en unas declaraciones los tonos sombrí­os del incierto futuro de la economí­a española. Ese mismo dí­a, hemos conocido la misiva que, el dí­a de nochevieja, Emilio Botí­n, hizo llegar a los 400 ejecutivos más importantes del Santander, vanagloriándose de estar "entre los tres primeros bancos del mundo por beneficios en 2008".
 (EFE)
(EFE)
"Vivimos una situación insólita; vamos a algo muy excepcional". Al dí­a siguiente de anunciar la peor recesión en cincuenta años, Pedro Solbes recalca en unas declaraciones los tonos sombrí­os del incierto futuro de la economí­a española. Ese mismo dí­a, hemos conocido la misiva que, el dí­a de nochevieja, Emilio Botí­n, hizo llegar a los 400 ejecutivos más importantes del Santander, vanagloriándose de estar "entre los tres primeros bancos del mundo por beneficios en 2008".
Solbes anuncia una contracción económica del 1,9% en el mismo año, un déficit público disparado hasta el 6%, y unas cotas de paro cercanas al 16%, lo que significará superar los cuatro millones de parados.
Y, al mismo tiempo, el máximo responsable de la política económica de Zapatero confiesa la dificultad de tomar nuevas medidas contra la crisis, puesto que “hemos utilizado todo el margen de gasto público que teníamos, incluso hemos ido demasiado lejos”.
En el mismo instante en que las negras predicciones de Solbes helaban la sangre a millones de trabajadores, los 400 principales ejecutivos del Banco de Santander, se alborozaban al leer, en una carta del puño y letra de Emilio Botín, que “vamos a estar entre los tres primeros bancos del mundo por beneficios en 2008; nos hemos situado entre los líderes en mercados estratégicos como Brasil y Reino Unido, y hemos entrado en banca comercial en Estados Unidos; reforzamos nuestro core capital [riesgos asumidos en relación a los recursos propios] hasta el 7% con una ampliación de capital histórica; nos situamos como el séptimo del mundo por valor en Bolsa y nos mantenemos como el primero de la zona euro"
El Estado no dispone de margen para incrementar el gasto público en proyectos de expansión económica, que permitan cambiar el modelo productivo anclado en la construcción que nos ha conducido al desastre.
Pero se han gastado 250.000 millones de euros –el 23% del PIB español, el mayor porcentaje de todos los planes de rescate bancarios- para inyectar liquidez y capital a los grandes bancos españoles, protegiendo, con el dinero de todos, su posición frente a los competidores en la aguda batalla que la crisis ha abierto.
Esos 250.000 millones entregados a la banca es una cantidad trece veces mayor que el total dedicado a cubrir las prestaciones por desempleo de los más de tres millones de parados; veinticinco veces más que las líneas de crédito públicas abiertas para las pymes, responsables del 90% del tejido productivo y el empleo; y diez veces más del conjunto de programas aprobados por Zapatero para relanzar la economía.
Los 250.000 millones del plan de rescate bancario han elevado hasta 1,68 billones de euros el total de la deuda española con el capital extranjero. Para subvencionar a la banca, el Estado ha debido emitir más títulos de deuda, por los que, gracias al incremento de la prima de riesgo española –consecuencia de nuestra debilidad económica-, el gobierno deberá pagar al capital extranjero unos intereses mucho más altos.
¿Y quien va a pagar esta factura del banquete que Botín y compañía se están dando a nuestra costa?
Solbes acaba de anunciar –cuando existen ya 900.000 parados que no cobran prestación alguna-, que la crisis “nos deja sin margen para incrementar las prestaciones por desempleo”. El mismo Solbes ya advirtió en noviembre de la intención de incrementar a toda la vida laboral el cómputo de la jubilación, lo que significaría reducir la pensión en un 30%.
Están preparando un ataque sin precedentes contra los trabajadores: reduciendo los sueldos, recortando las prestaciones, imponiendo tijeretazos al gasto social…
Para que Emilio Botín pueda celebrar otro éxito la próxima nochevieja, es necesario un nuevo traspaso de rentas desde los bolsillos de los trabajadores a las cuentas de resultado de los bancos.
Y el gobierno de Zapatero se dispone a hacerlo.
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