Selección de prensa nacional

La Banca tapa sus agujeros con el dinero del gobierno.

En su edición de hoy domingo, el periódico bilbaí­no el Correo publica cómo la banca está utilizando el dinero del plan de rescate del gobierno para pagar sus deudas y tapar sus agujeros

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18-01-2009
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"¿Qué misterio rodea el funcionamiento del sistema financiero español para mantener todaví­a sus grifos casi cerrados al crédito de familias y empresas, pese a las multimillonarias ayudas aprobadas por el Gobierno el pasado octubre para asegurar su liquidez? ¿Qué agujero negro devora sin piedad el dinero inyectado por el Ejecutivo de José Luis Rodrí­guez Zapatero?"
 La Banca tapa sus agujeros con el dinero del gobierno.
"¿Qué misterio rodea el funcionamiento del sistema financiero español para mantener todaví­a sus grifos casi cerrados al crédito de familias y empresas, pese a las multimillonarias ayudas aprobadas por el Gobierno el pasado octubre para asegurar su liquidez? ¿Qué agujero negro devora sin piedad el dinero inyectado por el Ejecutivo de José Luis Rodrí­guez Zapatero?"
En su edición de hoy domingo, el periódico bilbaíno el Correo pone negro sobre blanco lo que hasta ahora era un secreto a voces no reconocido por nadie. La banca está utilizando el dinero del plan de rescate del gobierno –dinero que, no olvidemos, se financia con deuda pública y por tanto pagaremos todos nosotros durante los próximos años– para pagar sus deudas y tapar sus agujeros.
El reportaje de Manu Álvarez, al adentrarse en el problema de a dónde a ido a parar ese dinero, se ve obligado a sacar a la luz la cuestión que reiteradamente es negada u ocultada por todos los medios sobre el origen y el alcance de la crisis en España. El endeudamiento exterior del sistema financiero español es de tal magnitud que se ha convertido, afirma el autor, en “la principal amenaza para la economía y también como la losa que puede lastrar la recuperación”. Sólo el próximo año, las entidades financieras españolas deberán devolver deudas por un importe de 200.000 millones de euros, exactamente la cantidad comprometida en forma de avales por el gobierno de Zapatero.
En El País, Joaquín Estefanía dice que con las turbulencias bancarias de esta semana –el desguace de Citigroup, el nuevo rescate de Bank of America y las pérdidas de Deutsche Bank– la pesadilla del pasado mes de septiembre, cuando cayó Lehman Brothers, ha vuelto al sistema financiero mundial. A lo que Primo Gozález, en Estrella Digital, añade que es imposible atisbar siquiera el final de la crisis financiera, “ya que cuando parecía que caminábamos hacia el inicio de la normalización se derrumban Bank of America y Citigroup”.
Por último, la editorial de El País pone su foco sobre uno de los problemas que más preocupa en los centros de poder político y económico del país, a medida que la crisis va desbordando todas las previsiones: la inmigración. Y aunque las recetas que propone no van más allá de una simple declaración de buenas intenciones situadas en lo políticamente correcto, el sólo hecho de situar la cuestión, es un síntoma de que, previsiblemente, se acercan tiempos todavía más difíciles para esos sectores de la clase obrera.
 
LA BANCA TAPA SUS AGUJEROS CON EL DINERO DEL GOBIERNO
Manu Álvarez
¿Qué misterio rodea el funcionamiento del sistema financiero español para mantener todavía sus grifos casi cerrados al crédito de familias y empresas, pese a las multimillonarias ayudas aprobadas por el Gobierno el pasado octubre para asegurar su liquidez? ¿Qué agujero negro devora sin piedad el dinero inyectado por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero? No hay duda alguna. Todas las fuentes coinciden: la ingente deuda internacional de los bancos y cajas de ahorros, estimada en unos 800.000 millones de euros, que no encuentra posibilidades de refinanciación y que debe ser amortizada por el sector sin prisa, pero sin pausa.
Los bancos internacionales que han realizado préstamos a sus colegas españoles, sobre todo alemanes, franceses y también italianos, no parecen dispuestos a renovarlos y exigen su devolución. Ellos tampoco están para fiestas y necesitan recuperar sus posiciones de liquidez. Además, no hay otras entidades con las que sustituirlos en un mercado de capitales que está prácticamente bloqueado y en el que, todavía, nadie se fía de nadie. La quiebra de Lehman Brothers y el reciente escándalo protagonizado por el broker Bernard Madoff, que han dejado numerosos e ilustres damnificados en este negocio, han echado el cerrojo a todas las ventanillas. Consecuencia: los grupos financieros tropiezan con serias dificultades para lograr los recursos que les reclaman sus clientes con el objetivo de comprar un coche o una vivienda, o atender las necesidades de una empresa. Hay que tener en cuenta que, cuando un banco presta cien euros, tan sólo 5,8 proceden de sus propios fondos –del dinero que han puesto los accionistas, más los beneficios acumulados durante años– 45,6 euros vienen de los depósitos de sus ahorradores –cuentas corrientes y otros productos similares– y los 48,6 restantes, de los créditos que ha tomado de otros competidores o de la emisión de deuda (...)
Aún falta por poner en marcha la concesión de avales, segunda actuación aprobada por el Ejecutivo y que puede llegar hasta los 200.000 millones de euros (...)
El empacho de deudas del sistema financiero es de tal magnitud que expertos de diversa índole coinciden en señalarlo como la principal amenaza para la economía y también como la losa que puede lastrar la recuperación. El problema no es sólo de la banca, sino del conjunto del país. Los últimos datos aportados por el Banco de España cifran en 1,68 billones el endeudamiento externo. La mitad gravita sobre los bancos y cajas de ahorros, pero el resto se reparte entre la Administración y las empresas (...) De cada cien euros invertidos durante ese período, 66 procedían del ahorro nacional, pero los 34 restantes llegaron prestados de fuera. Si hasta ahora existían dos opciones –devolver los créditos o pedir otros nuevos por un importe similar e incluso superior–, ahora sólo queda una: devolverlos. Ejecutivos del sector consultados por este periódico señalan que las entidades españolas deberán hacer frente a la cancelación de operaciones por un importe cercano a 200.000 millones durante el presente año.
La cifra –no es un misterio– se asemeja bastante a los avales que ha aprobado el Gobierno. De ahí que ya nadie dude de que su objetivo real no ha sido restaurar la concesión de créditos a las familias y a las empresas (...) sino evitar la quiebra, la suspensión de pagos de entidades financieras (...)
EL CORREO. 18-1-2009
 
 
 
LA NACIONALIZACIÓN
Joaquín Estefanía
A principios del otoño, los mercados financieros vivieron un momento de pánico cuando el Gobierno Bush dejó caer a Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión americano. El miedo fue tan telúrico que las autoridades de todo el mundo abandonaron el principio de que cada palo aguante su vela y tomaron una decisión: no dejarían caer a ningún banco. El sistema financiero no puede quebrar.
Desde entonces se han multiplicado los rescates y las nacionalizaciones. No parece algo circunstancial. ¿Alguien previó, apenas hace dos años, que las principales sociedades financieras estadounidenses, británicas o alemanas iban a ser públicas?; ¿o que la banca de inversión dejaría de existir?
En EE UU, Citigroup ha recibido hasta el momento 45.000 millones de dólares de los contribuyentes para su salvación, y ahora se desguaza para sobrevivir. Su modelo de banca universal se ha hecho añicos. Bank of America va a demandar más fondos públicos para deglutir a Merrill Lynch. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha dicho en una conferencia en Londres que con los 350.000 primeros millones del plan de rescate tan sólo se ha conseguido evitar el "desplome financiero global", pero que se necesita más dinero. Obama pretende activar, nada más llegar a la Casa Blanca el próximo martes, los 350.000 millones restantes del citado plan, ya aprobados, para estabilizar y reforzar al sistema financiero. Además de su plan de estímulo a la economía real.
La semana pasada, el Gobierno británico se quedó con más del 40% del capital del gigante fusionado Lloyds-HBOS, que se añade a Northerm Rock, Bradford & Bingley, RBS... De los grandes apenas quedan en el sector privado el HBSC y Barclays. Del primero ha dicho Morgan Stanley que va a necesitar una inyección en su capital de 23.000 millones de euros; Barclays ha anunciado el despido de casi 5.000 empleados.
En Alemania, de una tacada, el Estado se ha convertido en el primer accionista de los dos primeros bancos del país, el Deutsche Bank (8,1%) y Commerzbank (25%). Hay informaciones de que pronto hará lo mismo con el Hypo Real State. Cuando comenzaron los rescates, el presidente del Deutsche, Joseph Ackerman, declaró: "Me avergonzaría si tuviese que aceptar capital estatal".
Dos consideraciones finales. Primera, que España aguanta y no ha tenido aún que utilizar la autorización al Gobierno para que "adquiera títulos para el reforzamiento de los recursos propios". El futuro será lo que sea, pero hasta ahora bancos y cajas han soportado el envite. Segunda: en el ámbito académico se ha abierto un debate que hasta hace poco hubiese sido izquierdista: ¿no es lógico que todo aquello que no pueda quebrar, porque su caída afecta a la estabilidad del sistema, sea público? Pero quienes han nacionalizado son Bush, Merkel o Gordon Brown.
Mientras tanto, la pesadilla ha vuelto
EL PAÍS. 17-1-2009
 
¿LLEGARÁN BANK OF AMERICA Y CITIGROUP A FIN DE MES?
Primo González
(...) en los últimos meses los tipos de interés han ido pasando a un segundo plano en la batería de instrumentos que tienen a su disposición las autoridades monetarias, obsesionadas ahora con garantizar la liquidez del sistema mediante una estrategia de cantidades más que de precios (tipos) y mediante una vigilancia estrecha de los intermediarios financieros, no reparando en gastos a la hora de impedir que aparezca el pánico y se produzcan quiebras o problemas de falta de liquidez en las ventanillas del sistema.
En esto, Estados Unidos y Alemania se están llevando realmente la palma, a pesar de ser el primero un declarado postaestandarte del libre mercado y del no intervencionismo. Estos días, la obsesión de la Reserva Federal es ver cómo pueden llegar a fin de mes nada menos que Bank of America y Citigroup. Año y medio después de iniciada la crisis financiera, estos problemas, lejos de ser minucias, se han convertido en el auténtico núcleo de los desvelos políticos de un país tan bien organizado tradicionalmente como Estados Unidos, al que le crecen los problemas. Parece que la estafa de Madoff ha añadido no menos de 4.000 millones de dólares a los quebrantos de los bancos estadounidenses, a pesar de que se decía que los quebrantos de este personaje estaban bastante repartidos y casi todos más allá de las fronteras de Estados Unidos. En realidad, se trataría de una propina después de los 900.000 millones de dólares de nuevo capital que ha sido necesario inyectar en las principales instituciones bancarias mundiales, con Estados Unidos y Suiza a la cabeza.
Después de año y medio de crisis financiera, lo preocupante es que, en las cuestiones financieras básicas, nadie parece saber dónde estamos, ni qué esconden realmente los balances bancarios, ni qué se puede hacer desde la Política Monetaria para restaurar la confianza de los agentes, ni cómo deben actuar los bancos centrales a la hora de restablecer la disciplina reguladora, ni cómo se puede estimular el crédito sin ofender a los bancos. Ni siquiera sabemos cuál es el horizonte temporal del problema, es decir, cuando se puede atisbar su final, ya que cuando parecía que caminábamos hacia el inicio de la normalización se derrumban Bank of America y Citigroup. Y para colmo de males, hasta el HSBC, insignia de la solvencia, necesita 30.000 millones para seguir adelante, eso sí, después de recortar el dividendo. Lo único claro es que estamos metidos en un buen lío y que no hay autoridad global ni nacional que sepa remediarlo.
ESTRELLA DIGITAL. 18-1-2009
 
 
NUESTROS INMIGRANTES
La crisis reduce la inmigración que llega, pero agrava la situación de la que ya está aquí
 
La crisis económica está modificando a marchas forzadas, como era previsible, los datos referentes a la inmigración. En 2008 se ha hecho patente una menor presión de los flujos migratorios hacia España, al tiempo que se han agravado, con el deterioro general del empleo, las condiciones de vida de un buen número de inmigrantes residentes en el país..
Por supuesto, el Gobierno no puede descuidar el control de fronteras para impedir la inmigración irregular. Pero el foco de atención en el escenario creado por la crisis debe centrarse en la formación y capacitación profesional de los trabajadores inmigrantes en paro para facilitar su reintegración en el mercado laboral. La escasa aceptación del plan de "retorno voluntario" del ministro Corbacho muestra que se trata de una opción minoritaria: el inmigrante prefiere seguir en España, a pesar de las condiciones adversas, que volver a su país (...)
En la coyuntura actual, el esfuerzo del Gobierno debe centrarse en facilitar la vuelta del inmigrante en paro al mercado laboral, pero también en su más amplia integración social. El acuerdo del Consejo de Ministros del viernes pasado para que, de acuerdo con el principio de reciprocidad, puedan votar en las elecciones municipales los inmigrantes colombianos y peruanos legalmente residentes en España es un paso importante hacia ese objetivo. Como lo es que la reforma de la Ley de Extranjería en curso reconozca derechos civiles básicos al inmigrante, irregular o no, y que eleve a rango de ley, sustrayéndolo del campo de la política coyuntural, el Fondo de Integración de Inmigrantes, al que dota con 200 millones de euros en 2009.
EL PAÍS. 18-1-2009
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