El gobierno rectifica sus previsiones y habla de la peor recesión en medio siglo

¡No tienen vergüenza!

Hace un mes decí­an que el PIB crecerí­a un 1%, hoy que decrecerá un -1,9%. Hablaban de un déficit público del 1,9%, hoy afirman que estará cerca del 6%. Estimaban un 13% de paro, ahora del 16%

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17-01-2009
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A mediados de diciembre, todaví­a era posible escuchar en el Congreso de los diputados las feroces crí­ticas de los miembros del Gobierno al resto de la oposición por rechazar su proyecto de Presupuestos Generales de Estado (PGE) para 2009. Ayer, cuando todaví­a no ha pasado un mes de aquello, es el mismo gobierno el que presenta una rectificación total de las previsiones en que se basan los PGE. Hace un mes decí­an que el PIB crecerí­a un 1% en 2009. Hoy dicen que decrecerá un -1,9%. Hablaban de un déficit público del 1,9%, hoy afirman que estará cerca del 6%. Estimaban entre un 12 y un 13% de paro. Hoy lo sitúan por encima del 16%.
 (EFE) “El panorama es complicado, muy difí­cil. Vamos a vivir momentos muy duros en 2009” reconocí­a Solbes al presentar la rectificación de las previsiones del gobierno
(EFE) “El panorama es complicado, muy difí­cil. Vamos a vivir momentos muy duros en 2009” reconocí­a Solbes al presentar la rectificación de las previsiones del gobierno
A mediados de diciembre, todaví­a era posible escuchar en el Congreso de los diputados las feroces crí­ticas de los miembros del Gobierno al resto de la oposición por rechazar su proyecto de Presupuestos Generales de Estado (PGE) para 2009. Ayer, cuando todaví­a no ha pasado un mes de aquello, es el mismo gobierno el que presenta una rectificación total de las previsiones en que se basan los PGE. Hace un mes decí­an que el PIB crecerí­a un 1% en 2009. Hoy dicen que decrecerá un -1,9%. Hablaban de un déficit público del 1,9%, hoy afirman que estará cerca del 6%. Estimaban entre un 12 y un 13% de paro. Hoy lo sitúan por encima del 16%.
 
“El panorama es complicado, muy difícil. Vamos a vivir momentos muy duros en 2009” reconocía Solbes al presentar la rectificación de las previsiones del gobierno. España se enfrenta a la peor recesión que ha vivido en los últimos 50 años. Es decir, la que dio origen al Plan de Estabilización en pleno franquismo y supuso el inicio del desarrollismo de los años 60.

Durante meses, y en contra de todas las evidencias –caída en picado de la demanda y el consumo, vertiginosa aceleración de la destrucción de empleo, descensos continuados de la producción industrial, persistencia del déficit exterior, paralización absoluta del mercado inmobiliario, aumento de la morosidad, de las suspensiones de pago, del descenso abrupto en la venta de automóviles, de electrodomésticos, de viviendas...–, el gobierno se ha empeñado en ocultar la realidad para enmascarar su nefasta gestión de la crisis.

Primero, en plena campaña electoral la negó para no perjudicar sus resultados. Más tarde empezó a hablar de desaceleración, después de ajuste, más tarde de contracción suave. Y mientras andaba entreteniendo al país con un rosario de juegos de palabras, la crisis iba saltando una tras otra todas las líneas rojas de la economía española. Todas, menos una. La de los bancos y los grandes monopolios, que gracias al plan de rescate y a la anuente colaboración del gobierno ante sus prácticas crecientemente usureras y depredadoras a medida que aumenta la crisis, han visto como engordaban todavía este año sus beneficios.

Los niveles de desvergüenza a los que ha llegado el gobierno de Zapatero no admiten parangón con ningún otro que hayamos conocido desde la llegada de la democracia. Se afanan en pregonar la excelente salud del sistema financiero español, para entregar a continuación a los bancos 250.000 millones de euros de dinero público en forma de créditos y avales. Acusan de antipatriotas a quienes se atreven a dudar de la solvencia de la economía española para acabar reconociendo que “vamos a vivir momentos muy duros en 2009”. Pregonan su apoyo a la protección social de los más desfavorecidos, pero aprueban subidas de servicios básicos (agua, luz, gas, transporte público,...) monopolizados que duplican o triplican el IPC. Dan 250.000 millones de euros a los bancos para “facilitar el crédito a familias y empresas”, pero hacen la vista gorda ante el aumento de los diferenciales entre los tipos de interés del BCE y los escasos créditos que concede la banca.

En manos de esta gente, el pueblo trabajador y el grueso del tejido productivo (formado en su 95% por pequeñas y medianas empresas) se enfrenta a un empeoramiento de las condiciones de vida y a un grado de destrucción de riqueza y empleo como no habíamos conocido en varias generaciones. Con su gestión y su política han conducido al país a convertirse en la nación más endeudada proporcionalmente del mundo, en el país desarrollado con más paro y, previsiblemente, con las cuentas públicas más desequilibradas de Europa. Y todo para que un puñado de grandes banqueros –encabezados por Botín, el mismo que ha señalado a Zapatero como “un hombre providencial”– y monopolistas pudieran expandirse a su gusto durante estos 5 años por Europa y disfrutar de un desenfreno de beneficios como jamás habían conocido.
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