EEUU e Israel firman un acuerdo para impedir la entrada de armas a Gaza

Alto el fuego unilateral de Israel

Livni ha negociado con Condoleezza Rice -en su último dí­a en el puesto de máxima responsable de exteriores estadounidense-. Cabe preguntarse si su inmediata sucesora habrá participado en el acuerdo

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17-01-2009
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De momento, Livni se ha reunido con Rice -en su último dí­a al frente del Departamento de Estado- y han llegado a un acuerdo, por el cual Israel, con la ayuda de agentes y tecnologí­a norteamericana, podrá controlar e impedir la entrada de armamento en Gaza a través de los túneles subterráneos del corredor Filadelfi, que une la franja con Egipto. El acuerdo implica un papel clave de Egipto.
 (EFE) Livni y Rice a paso ligero
(EFE) Livni y Rice a paso ligero
De momento, Livni se ha reunido con Rice -en su último dí­a al frente del Departamento de Estado- y han llegado a un acuerdo, por el cual Israel, con la ayuda de agentes y tecnologí­a norteamericana, podrá controlar e impedir la entrada de armamento en Gaza a través de los túneles subterráneos del corredor Filadelfi, que une la franja con Egipto. El acuerdo implica un papel clave de Egipto.
Aunque no se conocen todavía demasiados detalles del acuerdo, lo que parece claro es que de momento la diplomacia israelí ha obtenido en Washington un pleno respaldo -político, diplomático y militar-. El acuerdo, definido por Livni como “un complemento vital para el cese de hostilidades", tiene varios objetivos, unos son explícitos y otros no.
 
El primero, del que no hace más que hablarse, es impedir el aprovisionamiento de armas y explosivos de las milicias de Hamás, que luego utilizan para cargar los proyectiles que lanzan contra las poblaciones del sur de Israel. La fuerte seguridad de la frontera entre Gaza e Israel hace que sólo puedan pasar por el corredor Filadelfi, la frontera de Egipto. Cientos de túneles subterráneos de kilómetros de largo comunican las poblaciones fronterizas de Gaza con el desierto del Sinaí. El acuerdo prevee la especial vigilancia –y la dotación de los mas ultramodernos medios- de la frontera con egipcio y también el reforzamiento de la vigilancia marítima, tanto de la costa lindante a Gaza como del Mar Rojo y el Golfo Pérsico, donde la inteligencia norteamericana dice que cruzan las armas de Irán a Gaza.
 
Pero en segundo lugar, el acuerdo implica que las fuerzas de seguridad egipcias contarán con la “asesoría e información” de la CIA. Es decir, que EEUU necesita incrementar –aún más- el grado de infiltración y control sobre el Estado egipcio, un país estratégicamente importante –controla el paso del canal de Suez y el Mar Rojo- en cuyo seno crecen aceleradamente tendencias islamistas. Para estabilizar Oriente Medio –objetivo a medio plazo de estos acuerdos- es necesario reforzar el dominio de los satélites norteamericanos.
 
Este acuerdo puede sin embargo dañar los avances conseguidos en los últimos días, donde Hamás había aceptado con condiciones el plan de paz de Egipto. El régimen de El Cairo, que hace de mediador, ya ha sido acusado por Irán, Siria y Hamás de servilismo con Washington y Tel Aviv. De hecho el líder de Hamás en el exilio, Khaled Meshaalha declarado que el movimiento palestino "no aceptará las condiciones de tregua propuestas por Israel". Y aún quedan temas espinosos por resolver, como la presencia de tropas de interposición –a la que Hamás se niega, proponiendo observadores de Turquía- o el levantamiento del bloqueo de Gaza, condiciones consideradas innegociables por los palestinos.
Livni está decidida a que el alto el fuego que ha de producirse –ante la inminencia de la llegada de Obama y de su nueva política internacional- no signifique una victoria de Hamás. Otros sectores del gobierno, como el ministro de Defensa eran capaces de llegar a un pacto con Hamás siguiendo la senda de El Cairo. La ministra ha ignorado ese camino y creado otro: un acuerdo con Washington –el único país cuyos intereses cuentan para ella- y un alto el fuego unilateral de Israel, que no implica que Israel no pueda “responder si Hamás sigue disparando cohetes”.
Pero ha sido un acuerdo entre rapaces. Tzipi Livni ha negociado con Condoleezza Rice –en su último día en el puesto de máxima responsable de exteriores estadounidense-. Cabe preguntarse si su inmediata sucesora habrá participado en el acuerdo. Y si no es así, hay que preguntarse si la señora Clinton mantendrá lo acordado en su diseño de la “nueva diplomacia inteligente”.
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