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La Batalla del Madrid

Dimite Ramón Calderón, acosado por los escándalos, y se abre una incierta batalla electoral por el control del club blanco

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16-01-2009
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Finalmente, Ramón Calderón ha presentado la dimisión. Sólo dos dí­as después de decir que dimitir sólo dimití­an los cobardes o los que tienen algo que esconder, el presidente del Real Madrid, acosado por los malos resultados, una pésima gestión deportiva y un reguero interminable de escándalos ha dejado la presidencia del club, abriendo la puerta a un proceso electoral que ya se adivina como una verdadera batalla de poder. Presidir el palco del Real Madrid -donde, según los mentideros madrileños, se cierran más negocios que en la Bolsa- no es un asunto baladí­.
 (efe)
(efe)
Finalmente, Ramón Calderón ha presentado la dimisión. Sólo dos dí­as después de decir que dimitir sólo dimití­an los cobardes o los que tienen algo que esconder, el presidente del Real Madrid, acosado por los malos resultados, una pésima gestión deportiva y un reguero interminable de escándalos ha dejado la presidencia del club, abriendo la puerta a un proceso electoral que ya se adivina como una verdadera batalla de poder. Presidir el palco del Real Madrid -donde, según los mentideros madrileños, se cierran más negocios que en la Bolsa- no es un asunto baladí­.
Con la dimisión de Ramón Calderón se cierra una de las etapas más polémica y más oscura del Real Madrid. Ya desde su elección, Calderón estuvo envuelto en la polémica y el escándalo por el tema del escrutinio de los votos por correo. Una decisión judicial, probablemente amañada, invalidó esos votos permitiendo así la victoria por los pelos de quien se presentaba como el mejor antídoto contra los excesos y fracasos de la "era galáctica" de Florentino Pérez, una etapa de mucho ruido mediático pero magros resultados deportivos, con grandes inversiones en futbolistas de renombre pero un olvido absoluto de la cantera y de la "filosofía" histórica del club: "hacer equipo".

Ya en el cargo, y con las promesas bien olvidadas (como decía Chirac, las promesas electorales sólo comprometen a quienes se las creen), intentó florear su mandato con grandes fichajes: puso encima de la mesa los nombres de Kaká, Cesc y Cristiano Ronaldo... pero no fue capaz de fichar a ninguno. Incluso este verano tuvo que soportar la humillación de que Villa, Silva y Cazorla prefirieran seguir en el Valencia y el Villarreal a fichar por el Madrid. Hasta ahora se podían contar con los dedos los futbolistas que habían dicho no al Real Madrid. Calderón, como Bush, gobernaba una superpotencia en declive.

En los poco más de dos años de su mandato, Calderón ha conseguido dos ligas para el Real Madrid, pero todo hay que decirlo, in extremis y más por "desistimiento" del Barça que por meritos propios, ya que en estos dos años el Madrid ha hecho dos de las peores temporadas futbolísticas de su historia. Sólo apelando al "carácter" y a la "raza" del equipo se ha conseguido algo, con remontadas heroicas y carambolas favorables. Fútbol, lo que se dice fútbol, no se ha visto en el Santiago Bernabeu desde hace mucho tiempo. Y la gran afición del Real Madrid lo sabe mejor que nadie.

Incapaz de hacer jugar al fútbol al equipo, incapaz de ilusionar a la hinchada con el fichaje de jugadores de relieve, Ramón Calderón se ha enfrentado además este año a otro hándicap: la fortaleza de un rival, el Barça de Guardiola, que deja muy poco margen para ocultar la mala gestión y la cadena interminable de errores cometidos. El último, hace solo dos semanas: fichar a toda prisa dos jugadores... y enterarse después que sólo uno podrá jugar la Champions. Por cierto, la Champions, la Copa de Europa, la competición favorita del Madrid... un escenario privilegiado del que el Real Madrid (el equipo que más veces la ha ganado en la historia) está literalmente missing.

A todo esto hay que sumar las marrullas permanentes del personaje y su socio deportivo, el serbio Mijatovic, de las que probablemente no tardaremos en saber algo... en los juzgados de la Castellana. Enredos y marrullas que llegaron al culmen en la reciente asamblea del club: ante la incertidumbre de si tendría los votos necesarios para aprobar las cuentas de la temporada, la asamblea se llenó de falsos compromisarios, acarreados por testaferros de Calderón, para que votaran a favor de las cuentas.

Pero a Calderón hace tiempo que le esperaban, y esta burda maniobra a la desesperada dio a sus enemigos la oportunidad que esperaban para "cazarlo" in fraganti. Significativo es que el medio que ha movido el escándalo sea el "nuevo" Marca, integrado en el grupo de Pedro J. Ramírez. Quizá ello ilumine algo por donde va una jugada que, evidentemente, tiene un componente esencial de lucha por el poder y por el control de la que, hoy todavía, es la "marca" más conocida de España en el mundo: el Real Madrid.

Calderón careció siempre de los apoyos mediáticos y empresariales que tuvo en su día, por ejemplo, Florentino Pérez. Los empresarios que componen su junta no pertenecen al Ibex 35 y él nunca ha contado con un apoyo explícito y decidido de los grandes grupos mediáticos del país. El único apoyo fuerte que se le conocía era su "estrecha relación" con Rubalcaba, el ministro del Interior, un "madridista" sólido en medio de un gobierno "antimadridista", aunque eso sí, desde hace cinco años, uno de los hombres con más poder en España.

La caída de Calderón abre un período incierto en que podemos asistir a una titánica lucha por el poder... o a una mascarada electoral. En todo caso, algo que con toda seguridad tendrá muy poco que ver con el deporte.  
 
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