Euskadi: el regimen en los ayuntamientos

Mejor no digas nada

En la administración pública y ayuntamientos las bolsas de empleo oficiales están siendo cribadas y seleccionadas en función de la filiación sindical y posicionamiento respecto al regimen nacionalista

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15-01-2009
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Ahora que la crisis se pone de manifiesto contra las profecí­as que Ibarretxe y Jauná habí­a emitido para tranquilizar a su electorado en Euskadi, la situación de los ciudadanos que no tragamos con el regimen de nacionalismo excluyente en los municipios dominados por los nacionalistas empieza a ser más desesperante. Ahora que la crisis se pone de manifiesto contra las profecí­as que Ibarretxe y Jauná habí­a emitido para tranquilizar a su electorado en Euskadi, la situación de los ciudadanos que no tragamos con el regimen de nacionalismo excluyente en los municipios dominados por los nacionalistas empieza a ser más desesperante.
Tal es así como que la administración pública y ayuntamientos las bolsas de empleo oficiales están siendo cribadas y seleccionadas en función de la filiación sindical y posicionamiento respecto al regimen fascista que a todos lo vascos se nos quiere imponer. Llodio es un caso especialmente flagrante y evidente. Saltándose a la torera toda la normativa sobre contratación laboral regulada por la ley de régimen local algunos trabajadores que figuran en la bolsa de trabajo que se decretó por derecho tras la última OPE, oferta pública de empleo, para montar una farsa y así instalar en la plantilla municipal a los cuadros más representativos de la mayoría sindical suscrita por ELA y LAB. El orden en la lista no se respeta, se salta al que no conviene para colocar a los afines. La consigna que se lanza a cualquier trabajador no nacionalista víctima del mobbing y la calumnia institucional es sencilla: "mejor no digas nada", porque si no ya sabes lo que te espera. Ante la amenaza de que nos corten el grifo, los militantes de UGT y CCOO que luchamos por un puesto en la administración no tenemos más remedio que callarnos la boca, tragar ruedas de molino, ir al euskaltegi aunque a algunos no les interese el euskera y, sobre todo, tomar vinos con la pequeña burguesía del pueblo teniendo mucho cuidado con lo que decimos y a quién nombramos. Ya sabéis, los no nacionalistas no podemos decir esta boca es mía.
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