El Observatorio

El Valor del Valor

La policí­a italiana detuvo ayer a Giuseppe Setola, el jefe del "clan Casalesi", uno de los más importantes de la Camorra napolitana, y a quien se atribuye la "orden" de matar a Roberto Saviano, el autor de "Gomorra"

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15-01-2009
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No se trata de establecer una relación de causa a efecto. Ni de atribuir a un libro la capacidad de movilizar a un Estado, bastante renuente por cierto a la hora de enfrentarse al crimen organizado. Pero -y aunque sea una coincidencia puramente casual - no es posible obviar del todo que existe una relación entre el éxito sin precedentes de la denuncia de Saviano - que ha conmocionado a toda Europa - y el súbito interés del Estado italiano por tomarse en serio la lucha contra la mafia. No se trata de establecer una relación de causa a efecto. Ni de atribuir a un libro la capacidad de movilizar a un Estado, bastante renuente por cierto a la hora de enfrentarse al crimen organizado. Pero -y aunque sea una coincidencia puramente casual - no es posible obviar del todo que existe una relación entre el éxito sin precedentes de la denuncia de Saviano - que ha conmocionado a toda Europa - y el súbito interés del Estado italiano por tomarse en serio la lucha contra la mafia.
“Gomorra. Un viaje al imperio económico y al sueño de poder de la Camorra”, de Roberto Saviano, ha sido sin duda uno de los libros que mayor conmoción han creado, no sólo en Italia sino en Europa entera, estos últimos años. 

Saviano ha logrado que millones de europeos abran por fin los ojos a la existencia –en pleno corazón de Europa – de un siniestro agujero negro, en el que el crimen y el dinero, unidos a sangre y fuego, han logrado levantar un imponente imperio de negocios, que mueve al año 100.000 millones de euros: el 10% del PIB de Italia, más que la Fiat, más que la Volgswagen, uno de los negocios más prósperos de Europa.
“Gomorra” es, además, un hachazo frontal y sin contemplaciones contra esa especie de “aura mítica” que la literatura y el cine habían levantado, durante decenios, sobre lo que, como demuestra Saviano, no es más que una rutina criminal movida exclusivamente por los resortes del dinero y el poder.

La contundencia de la denuncia de Saviano se apoya, ante todo, en una investigación detallada y paciente y una reconstrucción rigurosa, llevaba a cabo durante años y años con una determinación casi obsesiva y manteniéndose en todo momento dentro del campo de acción. Montado encima del tigre. Subido a la cima del volcán.

Cada vez que la Camorra cometía un crimen, Saviano –que aprendió a interceptar la sintonía de la radio de la policía – estaba en el lugar de los hechos antes que los carabinieri. Se ha leído cientos, miles de procesos y causas judiciales. Ha asistido a los juicios de los mafiosos, sentado entre sus familias y sus sicarios.

Si Saviano ha logrado conmover a millones, ha abierto los ojos de muchos, ha destruido prejuicios y mentiras, ha movilizado a la opinión pública y quizá esté incluso “despabilando” al Estado, ha sido por muchos factores: su conocimiento minucioso, su determinación, su capacidad de trabajo, su secreta voluntad de cambiar las cosas... Pero también, y de forma destacada, por su valor.
Sin su valentía, Saviano no habría podido llevar hasta el fondo y hasta el final este trabajo, que le ha costado una amenaza de muerte, el exilio y la ruptura de su vida.

Hoy, el valor, no es un valor que cotice al alza.
Pero sin valor, no tendríamos “Gomorra”. Y quien sabe si Giuseppe Setola –diecisiete asesinatos a sus espaldas – seguiría libre.
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