Selección de Prensa Nacional

"El Via Crucis de las pequeñas y medianas empresas"

el director de La Vanguardia advierte, sin atreverse a ir por el momento más lejos, del peligro de que "tras la desesperanza empresarial se entre en un estadio mucho más conflictivo..."

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14-01-2009
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El director de La Vanguardia -el diario de mayor tirada de Cataluña y cuarto en difusión nacional-, José Antich transmite hoy en su habitual carta a los lectores la preocupación detectada entre el empresariado catalán. El asunto no es baladí­, si se tiene en cuenta que a pesar de los crecientes coqueteos del periódico con las castas burocrático-administrativas que rigen Cataluña en las últimas décadas, La Vanguardia sigue siendo el órgano de expresión por excelencia de la opinión de la alta burguesí­a catalana. Tras relatar el ví­a crucis que para la pequeña y mediana empresa catalana -núcleo del tejido industrial más importante de España- se ha convertido la obtención de préstamos bancarios o lí­neas de crédito para poder seguir funcionando, lo más interesante del artí­culo se halla al final del mismo. Cuando el director de La Vanguardia advierte, sin atreverse a ir por el momento más lejos, del peligro de que "tras la desesperanza empresarial se entre en un estadio mucho más conflictivo..." El director de La Vanguardia -el diario de mayor tirada de Cataluña y cuarto en difusión nacional-, José Antich transmite hoy en su habitual carta a los lectores la preocupación detectada entre el empresariado catalán. El asunto no es baladí­, si se tiene en cuenta que a pesar de los crecientes coqueteos del periódico con las castas burocrático-administrativas que rigen Cataluña en las últimas décadas, La Vanguardia sigue siendo el órgano de expresión por excelencia de la opinión de la alta burguesí­a catalana. Tras relatar el ví­a crucis que para la pequeña y mediana empresa catalana -núcleo del tejido industrial más importante de España- se ha convertido la obtención de préstamos bancarios o lí­neas de crédito para poder seguir funcionando, lo más interesante del artí­culo se halla al final del mismo. Cuando el director de La Vanguardia advierte, sin atreverse a ir por el momento más lejos, del peligro de que "tras la desesperanza empresarial se entre en un estadio mucho más conflictivo..."
Juan Francisco Martín Seco, en Estrella Digital, advierte por su lado de los peligros que encierra el nuevo modelo de financiación autonómica en medio de la crisis económica. Estableciendo paralelismos entre lo que está ocurriendo en la UE –donde cada Estado está tirando para su lado, buscando proteger los intereses particulares de sus oligarquías financieras– y lo que puede ocurrir en España, reproduciéndose esa misma tendencia a nivel local. Con el agravante, añade, de que mientras la UE está en un proceso de convergencia, nuestro país se encuentra, por el contrario, en un proceso centrífugo de una creciente desarticulación política del Estado.
 
En el diario bilbaíno El Correo, el teólogo progresista Juan José Tamayo –a quien muchos de nuestros lectores conocen por sus tertulias en el Ateneo Madrid XXI– saluda la decisión de la Audiencia Nacional de admitir la querella contra los 14 militares salvadoreños implicados –con la colaboración incondicional de EEUU– en la matanza de jesuitas que conmocionó al mundo hace 20 años.
Preocupación empresarial
José Antich
Cuando se cumplen cien días de los primeros anuncios del Gobierno que ponían el acento en que se iba a ayudar a las empresas que tuvieran problemas de liquidez, facilitándoles dinero a través de las entidades financieras, la preocupación es extrema. Nada de eso ha pasado, en proporciones significativas, y persiste la imposibilidad de miles de empresas a hacer frente a cosas tan sencillas como pagar nóminas o acceder a préstamos bancarios ante el manifiesto cierre de cualquier nuevo crédito o, incluso, en muchos casos la suspensión o la no renovación de las líneas que estaban abiertas. Todo ello no deja en buen lugar al Gobierno y tampoco a muchas de las entidades financieras, pero no hay ninguna duda de que están contribuyendo al estrangulamiento de la economía. No pasa día sin que a través de un medio de comunicación o por cualquier otra vía se conozcan casos de empresas que por este motivo no han podido seguir funcionando. Sólo hace falta prestar algo de atención a los que se encuentran en esta tesitura. Al final, todo ha desembocado en una situación de difícil arreglo hasta que se recupere la confianza perdida, y eso no es inmediato. Las entidades financieras prestan mucho menos de lo que deberían. Están asustadas ante el temor a efectuar operaciones que tienen un nivel de riesgo que hace muy poco tiempo no tenían. En consecuencia, las dificultades para superar las condiciones y acceder a un crédito acaban siendo infranqueables. Y así un mes tras otro, mientras el deterioro es evidente: pequeñas y medianas empresas dejan de ver la luz y se sumergen en un gran pesimismo. Y, detrás de todo, el peligro de que tras la desesperanza empresarial se entre en un estadio mucho más conflictivo...
LA VANGUARDIA 14-1-09
La Unión Europea y las autonomí­as
J.F. Martín Seco
Por si cabía alguna duda, la crisis económica ha dejado absolutamente patentes los defectos y contradicciones de la Unión Europea. Ésta ha resultado inhábil para dar una respuesta unitaria (...) Cada país ha aplicado las que le han parecido más correctas, aunque, al ser dispares, entraban en contradicción con el mercado único, asentado, al menos teóricamente, sobre la hipótesis de la libre concurrencia. En una economía globalizada y en medio de una crisis mundial existe el peligro de que las respuestas parciales y diversas sean insuficientes e incluso contraproducentes.
 
Nada de esto es nuevo (...) Lo que puede resultar más novedoso es que similares desequilibrios y déficit de integración que se producen en la Unión Europea los hayamos incorporado a la estructura política nacional. Si Europa, dada su falta de integración, parece impotente para dar una respuesta a las graves dificultades económicas, nuestro país se orienta por el mismo camino al transferir el potencial financiero y fiscal a las Comunidades Autónomas, lo que sin duda tendrá implicaciones mucho más peligrosas. Si el presupuesto comunitario es insuficiente para garantizar en todos los países miembros una cobertura similar de prestaciones y servicios sociales, de forma análoga éstos van a ser diferentes en las distintas Autonomías, al tener cada una de ellas una capacidad recaudatoria dispar y al ser insuficientes los fondos de compensación creados, al igual que lo son los europeos para conseguir la equiparación.
 
Si la falta de armonización impositiva en Europa genera un dumping fiscal por el que los Estados se ven constreñidos a ir eliminando paulatinamente toda progresividad de los sistemas tributarios y a eximir de gravamen al capital y a las empresas, bajo la amenaza de la deslocalización y de la emigración del dinero, la autonomía financiera de la que se dota a las Comunidades va a repetir el fenómeno a una escala inferior, y por tanto más peligrosa, en el interior de España, porque la competencia desleal en materia tributaria se va a producir entre las regiones con efectos más devastadores para la progresividad del sistema tributario, cuyas primeras víctimas están siendo ya el impuesto de patrimonio y el de sucesiones.
 
Si el presupuesto comunitario se asienta sobre el falso principio de que quienes tributan son los Estados y no los europeos, esta suposición está funcionando ya en el imaginario colectivo de nuestro país cuando se escucha decir con toda normalidad que hay Comunidades que colaboran más que otras al fondo común, olvidando que los únicos que tributan son los ciudadanos y, por el momento y mientras el sistema tributario se mantenga unitario, todos de la misma forma en función de su capacidad económica.
 
Existe, sin embargo, una diferencia entre la Unión Europea y el Estado español: mientras que la primera se encuentra en un proceso, aunque lento, de convergencia (...), el segundo está sometido a una fuerza centrífuga que hace que progresivamente aumente la desintegración.
 
ESTRELLA DIGITAL. 14-1-2009
Mártires de una iglesia perseguida
 
Juan José Tamayo
La Asociación Pro Derechos Humanos de España (APHE) y el Centro de Justicia y Responsabilidad de San Francisco (CJA, EE UU) presentaron el pasado 13 de noviembre una querella en la Audiencia Nacional contra catorce militares del batallón Atlacatl que participaron en el diseño de la operación de ejecución de seis jesuitas y dos mujeres salvadoreñas hace diecinueve años y contra el entonces presidente de El Salvador, Alfredo Cristiani, por encubridor de tan horrendo y calculado crimen (...)
 
La decisión de estimarla, hecha pública ayer por la Audiencia Nacional -aunque rechaza inculpar al ex presidente salvadoreño -, supone un paso hacia la esperanza de que aquellos hechos no quedarán impunes, tras los juicios-farsa celebrados en el país centroamericano (...)
 
Aquel asesinato fue la crónica de una muerte anunciada. ¿Razón? El compromiso de las comunidades cristianas, sacerdotes, religiosos y religiosas en favor de la justicia y de la paz en un país sometido a la injusticia estructural y a la violencia institucionalizada, ambas legitimadas política y militarmente por los Estados Unidos. Pronto empezarían la represión y el martirio. En la campaña electoral de 1977 circularon pasquines con la siguiente leyenda: 'Haga patria, mate a un cura'. Ese mismo año fueron asesinados en Aguilares el jesuita Rutilio Grandes y dos campesinos que le acompañaban. ¿Delito? Trabajar por la promoción y la concientización de los campesinos frente a la explotación salvaje a la que eran sometidos por los terratenientes (...)
 
El 24 de marzo de 1980 fue asesinado monseñor Romero mientras celebraba la eucaristía en la capilla de un pequeño hospital de la ciudad por orden del mayor Roberto d’Abuisson, dirigente del partido ARENA, acusado de crímenes de lesa humanidad e identificado por la Comisión de la Verdad de las Naciones como uno de los líderes de los Escuadrones de la Muerte (...)
 
En diciembre de 1980 fueron secuestradas, violadas y asesinadas por miembros de la Guardia Nacional las misioneras estadounidenses Ita Ford, Maura Clarke, Dorothy Kazel y Jean Donovan. ¿Reacción de Estados Unidos? Suspender la ayuda militar al Gobierno militar para reanudarla un mes después. La embajadora en Naciones Unidas acusó a sus compatriotas de estar implicadas en actividades subversivas contra el Ejecutivo salvadoreño (...)
 
El acto de barbarie que conmocionó al mundo entero se consumó la noche del 16 de noviembre de 1989 con la ejecución de ocho personas de la Universidad Centroamericana 'José Simeón Cañas' (...)
 
La decisión de la Audiencia Nacional da aliento a quienes, con la presentación de la querella, pretenden reavivar la memoria histórica, rehabilitar, reparar y hacer justicia a ocho víctimas inocentes que no pueden caer en el olvido (...)
 
EL CORREO ESPAÑOL-EL PUEBLO VASCO. 14-1-2009
 
La mona de seda global
 
Javier Ortiz
 
Cuando la escasez entra por la puerta, el amor huye por la ventana. Durante un buen puñado de años, los principales dirigentes políticos y económicos del mundo entero nos han sermoneado con gran aplomo sobre la definitiva superación de las fronteras nacionales, la libre circulación de los capitales –que no de las personas, faltaría más– y las infinitas virtudes de la economía globalizada.

Ha venido la crisis y, visto y no visto, cada cual se ha puesto a trabajar con el mayor ahínco a favor de su chiringuito local, y sálvese quien pueda.

Los ejemplos abundan, pero uno muy llamativo nos lo acaba de ofrecer la crisis del gas entre Rusia, Ucrania y la Unión Europea. Todas las partes implicadas se han puesto a defender con saña implacable sus intereses particulares, haciendo caso omiso de los acuerdos y compromisos adquiridos. La UE quiere el gas ruso, del que se abastecen un buen puñado de los países que la integran, pero está obsesionada por mantener a raya el potencial económico y político de Moscú.
 
Ucrania necesita el gas ruso, pero lo quiere a precios que no son los del mercado y, además, no duda en sisar una parte del que transita por los gasoductos que cruzan su territorio. Y Rusia utiliza el gas para apretar las tuercas a Ucrania y para chantajear a la UE. Dentro de la propia UE, son palmarias las diferencias que han mostrado ante esta crisis sus estados miembros, según se abastezcan más, menos o nada del gas ruso. Por resumir: nacionalismos (estatalismos, más bien) a espuertas.

En cuanto la crisis económica ha rascado el barniz cosmopolita de la supuesta aldea global, han reaparecido con plena fuerza los eternos fantasmas localistas. Disimulados; nunca enterrados.
 
PÚBLICO. 14-1-2009
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