Avance nacionalista con el gobierno gallego PSdeG-BNG

Quien con nacionalistas se acuesta...

Las elecciones autonómicas en Galicia, aunque van a coincidir con las elecciones vascas, son también una batalla importante contra los planes disgregadores

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13-01-2009
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La sí­ntesis de los resultados de la labor de gobierno en Galicia durante estos últimos cuatro años es la división interna y el avance de las polí­ticas disgregadoras desarrolladas por los nacionalistas aprovechando su poder autonómico. Primero, la división del Gobierno gallego entre socialistas y nacionalistas gallegos que ha producido el efecto de que se duplicaran los problemas de los 16 años de gobierno del PP y que las posibles soluciones se paralizaran por la existencia de una burocracia doble en un gobierno doble.
 Efe
Efe
La sí­ntesis de los resultados de la labor de gobierno en Galicia durante estos últimos cuatro años es la división interna y el avance de las polí­ticas disgregadoras desarrolladas por los nacionalistas aprovechando su poder autonómico. Primero, la división del Gobierno gallego entre socialistas y nacionalistas gallegos que ha producido el efecto de que se duplicaran los problemas de los 16 años de gobierno del PP y que las posibles soluciones se paralizaran por la existencia de una burocracia doble en un gobierno doble.
          Tal situación de doble política ha abocado a un retroceso en la economía y en el empleo y una regresión en el desarrollo urbanístico; a las listas de demora en la sanidad, con más de 300.000 gallegos esperando consulta o a entrar en un hospital; a los abandonos de 3.000 ganaderos en el sector lácteo o la falta de avances en la tarea de reequilibrar la Galicia interior. Eso sí, ha servido para politizar la cultura de esta región y impulsar las ideas disgregadoras de España y para provocar un retroceso en la libertad escolar intentando adoctrinar en las ideas nacionalistas en el mundo de la educación en Galicia. Y ha finalizado con el ejemplo de la última adjudicación de parques eólicos, un concurso que ha sido una chapuza y un negocio político de los nacionalistas gallegos. 

          Con respecto a la situación lingüística la inmensa mayoría de la sociedad gallega no hace de la lengua un arma política, y si bien hay dos comunidades lingüísticas un tanto difusas, jamás ha habido problemas de intercomunicación entre los gallegos, hasta que desde posiciones nacionalistas identitarias han comenzado a emerger grupos que reclaman el derecho a "vivir en gallego", considerando al castellano como una lengua invasora y extranjera, a la que pretenden arrinconar, primero en el ámbito oficial, que ya casi lo está, y luego en el ámbito social, ya que el actual Gobierno de la Xunta está reproduciendo paso a paso, y de manera acelerada, el modelo catalán a pesar de que muchos votantes del PS de G están en total desacuerdo con la política lingüística que se está llevando a cabo. 
 
          Pero lo más grave ha sido la cesión continua del PSdeG ante la imposición de las políticas nacionalistas del BNG, que sin llegar a ser tan sangrantes como en otras partes de España, va en aumento. De hecho, el Valedor do Pobo (Defensor del Pueblo), Benigno López, denunció la tendencia a convertir la lengua en objeto de conflicto e hizo un llamamiento para que prevalezca "la armonía" entre gallego y castellano "característica" de Galicia. Conflictos debidos a la imposibilidad de elegir el castellano como lengua de enseñanza o de su uso en las relaciones con la administración. Cesiones del PSdeG que se han manifestado primero en la división y el enfrentamiento de los miembros del Gobierno gallego, y que después se ha visto agravada con las propuestas diferentes entre los socios de gobierno que no se concretaban, con la desconfianza y la opacidad interna que se ha demostrado con las dudas que se han generado a última hora sobre el concurso eólico, concurso que ya huele a quemado institucional, a tongo empresarial y a enorme chapuza de gestión gubernamental gallega en su dividida situación. 
 
          Las elecciones autonómicas en Galicia, aunque van a coincidir con las elecciones vascas, son también una batalla importante contra los planes disgregadores en los que están unidas las distintas fuerzas nacionalistas existentes en España. Las elecciones gallegas, como las vascas, son también unas elecciones “generales” porque España se juega mucho en ellas. Echar a los nacionalistas de la Xunta es una obligación de todas las fuerzas constitucionalistas en Galicia. Porque si el bipartito se reeditara, después de las próximas elecciones, eso supondría otros cuatro años de debilitamiento de España como proyecto nacional y de fortalecimiento de las fuerzas nacionalistas y de sus planes disgregadores para Galicia y para toda España.
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