Selección de Prensa Internacional

"Llamas de Guerra en Gaza"

"Las llamas de guerra de Gaza impulsan a algunos paí­ses a intervenir por sus propios intereses. Pero, parece que el problema del Medio Oriente sólo puede ser controlado por los Estados Unidos."

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13-01-2009
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Como dice el editorial del Diario del Pueblo de Pekin, "las llamas de guerra de Gaza impulsan a algunos paí­ses a intervenir por sus propios intereses". Reproducimos una selección de prensa para arrojar luz acerca de cuales son esos intereses.
 "Llamas de Guerra en Gaza"
Como dice el editorial del Diario del Pueblo de Pekin, "las llamas de guerra de Gaza impulsan a algunos paí­ses a intervenir por sus propios intereses". Reproducimos una selección de prensa para arrojar luz acerca de cuales son esos intereses.
Incursión en Gaza
 
Con motivo de su incursión en Gaza, Israel está apostando por silenciar finalmente los cohetes de Hamas que han aterrorizado a su pueblo durante años. Nos solidarizamos con ese objetivo. Pero nos preocupa que a corto plazo el éxito en el campo de batalla podría alentar a los israelíes a seguir presionando más y más en un intento de diezmar a Hamas en Gaza y acabar con su enraizamiento.
Que es también un objetivo con el que podemos simpatizar (...) Pero que es muy poco probable conseguir (...)
 
Cuanto más larga sea la incursión israelí, más bajas se acumulan (550 palestinos y 5 israelíes han muerto hasta el momento), más crece la popularidad de Hamas entre sus seguidores, más perturbaciones para los estados árabes moderados, que han culpado correctamente a Hamas de poner fin a un período de seis meses de cese del fuego, y más inestabilidad regional se alimenta.
También se hará más difícil para el Presidente electo Barack Obama recomponer el puzzle de la paz cuando asuma el cargo el 20 de enero.
 
Israel, con la ayuda de los Estados Unidos, Europa y los Estados árabes moderados, debe tratar de poner fin a este conflicto lo antes posible y de una manera que aumente las posibilidades para la negociación de una paz regional amplia.
 
Que significa garantizar como mínimo que Hamas –un representante de Irán– no se considere ganador de la guerra, que el fuego de los cohetes se detenga permanentemente y que el grupo terrorista no pueda reponer su arsenal con armas letales a través de los cientos de túneles excavados en la frontera Gaza-Egipto.
 
Israel ha dejado claro que no ha iniciado la ofensiva para buscar una solución diplomática, pero tendrá que hallar una. Que requiere compromisos de Israel, incluida la aceptación de la supervisión internacional del cese del fuego y un aumento del tránsito de bienes y personas entre Israel y Gaza. La aceptación de las condiciones ayudará a persuadir a los escépticos de que los objetivos de Israel son estrictamente los que dice que son (...)
 
Entendemos la decisión del Sr. Obama de dejar la resolución de la crisis actual al Presidente Bush. Pero esperamos que él y su equipo estén preparados para enfrentar esta crisis, y que estén trabajando en una estrategia más amplia para la región.
 
Existen pocas posibilidades de limitar a Hamas, sin atender a sus patrocinadores en Siria e Irán. El Sr. Obama también tendrá que actuar rápidamente para reactivar las conversaciones de paz palestino-israelí. Palestinos en la Ribera Occidental y Gaza necesitan ver que hay otra manera de salir de su miseria y de que Hamas y sus cohetes no son la respuesta.
 
THE NEW YORK TIMES 6-1-2009
 
 
¿Israel debe buscar una solución diplomática, o aceptar la invitación de Hamas a una batalla sangrienta?
Encrucijada en Gaza
 
El rápido rechazo de Hamas al llamamiento del Consejo de Seguridad de la ONU pidiendo un cese del fuego en Gaza puede haber sorprendido algunos en Occidente (...) Ellos sólo quieren embarcar a Israel en una lucha aún más grande y sangrienta, en la que, según los cálculos de Hamas, las fuerzas israelíes van a sufrir fuertes bajas, mientras que los palestinos, aun a costa de mayor pérdidas, pueden cosechar una lluvia de dinero para la propaganda de Hamas en el Medio Oriente y Europa.
 
Los dirigentes de Israel están a punto de hacer realidad los deseos de Hamas. Sus principales dirigentes también han rechazado la resolución de la ONU (...) Algunos israelíes están pidiendo el derrocamiento de Hamas en Gaza, y otros piden una operación más limitada dirigida a ocupar una franja de territorio a lo largo de la frontera con Egipto (...)
 
Cualquiera de ellas hará probablemente más mal que bien a Israel, mientras que aumentará el ya considerable coste político de la guerra para Estados Unidos, así como para Egipto y la Autoridad Palestina (...) 
 
Cualquier solución diplomática al conflicto, ya sea entre Israel y Egipto, o con la inclusión de Hamas, sería insuficiente en algunos aspectos. Hamas se mantendría en el poder y se declararía victorioso, y probablemente ningún esfuerzo para detener el contrabando de armas nuevas sería completamente efectivo. Sin embargo, dado el enorme coste humano de la guerra -cerca de 800 muertos, de los cuales la mitad pueden ser civiles- y la escalada del coste político para Israel y sus aliados, un acuerdo sería mucho mejor que otra escalada militar. La administración Bush, que hasta ahora ha hecho poco más que dar apoyo a las decisiones de Israel a lo largo de esta crisis, debe presionar para su resolución.
 
THE WASHINGTON POST 10-1-2008
 
 
La guerra toca los nervios de las potencias
 
La guerra en Gaza que se vuelve intensa toca los nervios de las potencias. La secretaria de Estado norteamericana Rice canceló su programada visita al exterior; Rusia mandó un enviado especial del presidente a visitar el Medio Oriente; el presidente francés Sarkozy hace gestión en el Medio Oriente; una delegación de la Unión Europea planteó el cese del fuego a Israel.
 
El sitio web “Árabes en Línea” dio a conocer días atrás un comentario, en el que dijo que Estados Unidos dio rienda suelta a Israel para atacar a Gaza, lo que en sí es una manifestación de intensificar su estrategia del Medio Oriente. Para tratar la guerra en Gaza, Rice canceló su programada visita a China y otros países asiáticos, lo que muestra el grado de importancia que Estados Unidos da a su estrategia diplomática del Medio Oriente.
 
Cuando Saltanov, enviado especial del presidente ruso y vicecanciller, se entrevistaba con la canciller israelí Livni, ésta dijo con firmeza que la parte israelí no tenía ningún interés por el deseo de Rusia de desempeñarse como mediador entre Israel y Hamas y, al mismo tiempo, subrayó que era bien clara y seria la intención de Israel de golpear a Hamas. Algunos medios de comunicación del Medio Oriente consideraron que esto refleja que Rusia quiere intervenir en el problema del Medio Oriente y a la vez existe la realidad de falta tanto de fuerza como de capacidad.
 
El comportamiento de Nicolás Sarkozy busca elevar la influencia de Francia en el Medio Oriente y poner en juego el papel especial de Europa. El no sólo representa a Francia, sino, en cierto sentido, a la UE, porque antes de su partida, Sarkozy sostuvo conversación telefónica por separado con la cancillera alemana Angela Merkel y con el presidente del gobierno español Rodríguez Zapatero para coordinar y unificar la posición. Para desempeñar su papel de manera efectiva, él se propone mantener el equilibrio entre Palestina e Israel. Pero, a juzgar por el resultado, su visita no logró éxito.  Por su parte, la propuesta de la delegación de la UE de realizar el cese del fuego humanitario de 48 horas fue rechazada categóricamente por la parte israelí.
 
El “Diario Medio Oriente” de Arabia Saudita informó que Irán advirtió solemne y seriamente a Israel del efecto peligroso de realizar combates terrestres en Gaza y subrayó que “Gaza será cementerio de las fuerzas armadas israelíes”. Algunos medios de comunicación del Medio Oriente comentaron que esto explica que Irán ya piensa en sumarse a esta guerra para ampliar más su fuerza tradicional e influencia en los asuntos de Gaza, con miras a contrarrestar a Israel y los Estados Unidos.
 
Las llamas de guerra de Gaza impulsan a algunos países a intervenir por sus propios intereses. Pero, parece que el problema del Medio Oriente sólo puede ser controlado por los Estados Unidos. Esto constituye la razón por la cual Israel no respeta a las otras partes. La Casa Blanca dijo que Estados Unidos ahora está haciendo activos esfuerzos por distinguir las llamas de guerra de Gaza y el acuerdo de cese del fuego de Israel tiene cierta relación con las condiciones de cese del fuego de los Estados Unidos. La gente espera que los esfuerzos diplomáticos de las partes puedan tener éxito para promover la materialización pronta del cese del fuego entre Palestina e Israel.
 
DIARIO DEL PUEBLO. 8-01-2008
 
 
Después del año de la crisis, ¿el año de la guerra?
 
La crisis financiera, después económica, de la segunda mitad del año 2008 ha hecho olvidar la creciente gravedad de la situación en Oriente Medio.
 
La intervención israelí en Gaza no es más que la primera señal del recurso a la fuerza armada para intentar resolver una situación que no ha dejado de deteriorarse en los últimos cuatro años.
 
La guerra del Líbano del verano de 2006 no aportó ninguna solución. Se constata, por el contrario, un efecto dominó que afecta al conjunto del Gran Oriente Medio (...)
 
La perspectiva de creación de un Estado palestino parece más lejana que nunca. Después de 4 años (segunda presidencia de Bush, elección de Mahmoud Ahmadinejad en Irán), el teatro de los conflictos ha cogido más bien una mayor amplitud: Líbano, Afganistán, Gaza.
 
En Irak, el frágil equilibrio militar instaurado por el general Petraeus no ha significado ningún avance político. La lucha por el poder está abierta y nadie puede prever hacia donde se dirigirá el país de aquí a 2012. Los países fronterizos, Irán en primer lugar y Turquía pesan en cualquier caso. Sin la aquiescencia de estos vecinos, Irak no conocerá una paz duradera.
 
Afganistán, ayer considerado como un teatro de operaciones secundario, en el que sólo la capital era segura, se ha revelado poco después como el centro de una crisis local y regional de envergadura. El inminente reforzamiento militar norteamericano, respaldado por la OTAN, es necesario pero no suficiente. La solución es sobre todo política (...) Se trata más bien de restablecer un equilibrio  que permita negociar en una correlación de fuerzas más favorable. Lo que implica una cooperación regional, en primer lugar con Pakistán, Irán e India.
 
Por ninguna parte vemos que se dibuje una solución próxima o duradera.
 
La OTAN se juega hoy su credibilidad, dividida por unos objetivos inciertos, misiones demasiado dispares, decisiones poco coherentes, compromisos demasiado diversos: la defensa antimisiles en Polonia y Chequia, los intentos de ampliación a Georgia y Ucrania. La Alianza es percibida como el instrumento de la voluntad de poder de EEUU.
 
Si en febrero Nétanyahu gana, lo que es probable, si a principios de junio Ahmadinejad es reelegido, lo que es menos seguro, toda perspectiva de resolución pacífica deberá descartarse sin duda. La guerra podría ser inevitable y abarcar todas las zonas donde alguna de las potencias concernidas pueda mover sus peones. Los Estado miembros del Consejo de Cooperación del Golfo no podrán probablemente quedar al margen. ¿Se imaginan los efectos económicos del incendio de esta zona?
 
Obama corre el riesgo entonces de verse embarcado en un proceso donde él no ha tenido responsabilidad, pero del que deberá asumir la carga. Esta dinámica bélica esta en marcha y su centro de gravedad política es Irán, pues, para Israel, la eventual adquisición por este país de armas nucleares constituye –con razón o sin ella– un hecho inaceptable y un factor esencial, mucho más importante que Hamas o Hezbolláh. Irán puede asimismo contribuir, si lo juzga productivo, a disipar las tensiones en el Líbano, en Irak y parcialmente en Afganistán o, por el contrario, exacerbarlas. Es por ello que el diálogo iraní-norteamericano se ha convertido en vital. La importancia de la situación exige una cooperación muy amplia de la que no deben ser excluidos ni los rusos ni los chinos.
 
Obama dispone todavía de la potencia necesaria para crear esta apertura. La UE puede reforzar la acción de este último, dándole una mayor coherencia a su actuación frente a Rusia.
 
La hora de los pequeños y grandes acuerdos, todos íntimamente ligados, ha llegado, pero el tiempo aprieta. Si no, estamos abocados a una situación degradada que se recompondrá a través de un nuevo equilibrio geoestratégico, con un alto riesgo de ser desfavorable a las potencias occidentales.
 
LE MONDE. 10-1-2009
 
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